Apenas hace tres años, Jannik Sinner se marchaba de Roland Garros en la segunda ronda, sorprendido por el alemán Daniel Altmaier. Aquel entonces, ocupaba el noveno puesto del ranking mundial, pero las señales no evidenciaban a un contendor en la superficie de tierra batida. Hoy, el panorama es radicalmente diferente: Sinner no solo ha ascendido al número uno mundial, sino que se ha consolidado como un maestro en la arcilla.
Las estadísticas respaldan esta afirmación. El tenista italiano ha llegado invicto al Abierto de Francia y ha igualado el récord de Rafael Nadal al triunfar en los tres torneos Masters 1000 previos sobre polvo de ladrillo. Ganador en Montecarlo, el Mutua Madrid Open y Roma, Sinner ahora busca completar su hazaña en París, donde podría convertirse en el séptimo jugador en la Era Open en conquistar los cuatro Grand Slams.
La ausencia de Carlos Alcaraz debido a una lesión en la muñeca y las dudas que rodean a Novak Djokovic, por su edad y falta de rodaje, colocan a Sinner como el principal favorito en este torneo. El tenista se aferra a la ventaja que supone jugar partidos a cinco sets. “Sé que todos quieren ganarme, pero que haya cinco sets me da más margen si empiezo mal”, sostiene el atleta de San Cándido, quien iniciará su camino enfrentando al local Clement Tabur.
Tras su caída frente a Alcaraz en el último US Open, Sinner se comprometió a reconstruirse para emerger más fuerte. Pese a que tuvo un inicio complicado, cayendo en las semifinales del Abierto de Australia ante Djokovic y en cuartos en Doha contra Jakub Mensik, su trayectoria desde entonces ha sido notable: ha ganado 29 partidos consecutivos. Solo cuatro jugadores han acumulado más victorias consecutivas desde la creación del circuito ATP en 1990: Djokovic (43), Roger Federer (41), Thomas Muster (35) y Nadal (32).
Además, Sinner está a un paso de igualar a Nadal como el único tenista capaz de ganar tres Masters 1000 de arcilla y Roland Garros, hazaña que el español logró en 2010. Desde la temporada anterior, Sinner ha eliminado sus distintivas tobilleras y se desliza por la pista de tierra como si hubiera sido formado en ella, implementando acertadamente dejadas que le permiten variar el ritmo de los puntos.
Los últimos dos años han sido un periodo de dominación para Sinner y Alcaraz, quienes han repartido los últimos nueve títulos de Grand Slam. El italiano busca mantener esta tendencia y marcar su nombre en la historia del torneo conocido como la Copa de los Mosqueteros. De los 128 competidores, solo Djokovic y Stan Wawrinka pueden enorgullecerse de haber levantado el trofeo en la Philippe Chatrier.
Djokovic, a pesar de los desafíos recientes debido a una lesión que lo dejó fuera de la competencia tras Indian Wells y su posterior participación en Roma, mira hacia el futuro. Reconoce que para regresar a la cumbre y ganar en Wimbledon, primero debe superar el desafío de Roland Garros, un evento que genera un alto nivel de nerviosismo y expectativa.
Por otro lado, la nueva generación de talentos, representada por figuras como Rafa Jódar, Joao Fonseca y Martín Landaluce, también busca dejar su huella. Jódar, una gran esperanza del tenis español, se ubicará en la parte baja del cuadro, donde podría enfrentar a Alexander Zverev en cuartos y a Djokovic en semifinales, pero evitando a Sinner hasta una posible final.
Mientras tanto, Sinner afina su preparación a través de sesiones de entrenamiento de dobles, que incluyen sesiones extensivas para adaptarse a las exigencias de partidos que podrían superar las dos horas. A medida que el emocionante viaje hacia la gloria en París se intensifica, el joven talento italiano se prepara para su asalto final a uno de los mayores títulos del tenis mundial.
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