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title: "Exuberantes y malditos"
url: https://columnadigital.com/exuberantes-y-malditos/
language: es
publisher: "Columna Digital"
author: "Redacción"
section: "Cultura"
published: 2021-07-05T02:29:08.000Z
updated: 2021-07-05T15:48:57.000Z
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source: "elpais.com https://elpais.com/babelia/2021-07-05/exuberantes-y-malditos.html"
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# Exuberantes y malditos

Es una noche de invierno en Nueva York. En un reservado del North Square, un pequeño bar subterráneo que sirve cócteles que se llaman como la mujer que salvó urbanísticamente Manhattan, Jane Jacobs, A. M. Homes, la escritora, habla de su hija adolescente y de Stanley Elkin. De su hija dice que está preocupada porque en realidad no sabe qué le pasa por la cabeza. Es un misterio, dice. Y uno complicado, porque tiene amigos complicados. De Stanley dice que también era un tipo complicado pero que lo que hacía va a gustarme porque era “muy divertido”. “Era de Brooklyn”, dice. “Como Gilbert Sorrentino”, dice también. Apenas he oído hablar de ninguno de los dos entonces.

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Los investigo. Compro todos los libros de cada uno de ellos que consigo encontrar. Descubro que el primero nació en 1929, y que el segundo nació un año después. Imagino a sus madres cruzándose con ellos en los cochecitos por las calles de Brooklyn. Fantaseo con que se han visto en tantas ocasiones en el supermercado que han empezado a reconocerse y a saludarse. No saben que lo que berrea ahí dentro, en cada uno de sus carritos, algún día va a tratar de hacer pedazos todo lo que toque escribiendo, de formas muy distintas, pero igual de exuberante e incorrectamente malditas. ¿Y los imagino luego a ellos coincidiendo en alguna biblioteca? No, porque los Elkin se mudaron a Chicago al poco.

Y, pese a ello, Elkin volvía tan a menudo a Nueva Jersey —pasaba los veranos en una colonia vacacional judía— que buena parte de sus historias están ambientadas en Nueva York. Su sentido del humor es salvajemente negro, macabro. Una buena muestra de ello es [la incorrectamente delirante ](http://lafugaediciones.es/tienda/es/Escalones/92-MASH.html)[*Magic Kingdom*](http://lafugaediciones.es/tienda/es/Escalones/92-MASH.html) (La Fuga), el último eslabón de la cadena de recuperación de su obra en España que se inició en 2015 con la también negrísima *El condominio* (también en La Fuga) y continuó en 2018 con los relatos incómodos de *Poética para acosadores* (Contra). El protagonista de *Magic Kingdom* es un padre que acaba de perder a un hijo y se lleva a siete niños enfermos a Disney World.

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Los niños se están muriendo de todo tipo de enfermedades raras. Hay uno que ya es tan viejo como lo sería el más viejo de sus tatarabuelos. Bale, un amante de la vida —”Solo los dementes creen que la vida es dura. ¿Dura? Si es más suave que un pijama de seda”—, quiere que esos críos disfruten como marajás de lo que les queda, como no pudo hacerlo su hijo —que, sin embargo, murió siendo discretamente famoso por su enfermedad, y feliz, creyendo que iban a esculpirle en el Madame Tussaud—, que pereció en medio de una infinidad de pruebas absurdas. Elkin dispara, desde el aparente centro de la incorrección más incorrecta, una trepidante e invasiva delicia estilística llena, paradójicamente, de vida.

“Un escritor al que le preocupe la corrección política, será, con toda probabilidad, uno incapaz de escribir sátiras, porque la sátira, por naturaleza, ofende a alguien o algo”, [dijo en 1994 Gilbert Sorrentino](https://www.altx.com/int2/gilber.sorrentino.html), el, sin duda, a juzgar por relatos como el majestuoso, juguetón y perfecto *La dignidad del trabajo*, más claro maestro de David Foster Wallace — que acabó perdiéndose en una frondosidad sin, por momentos, salida—, y a su vez, el hijo putativo norteamericano del genial Flann O’Brien. Sorrentino, que murió en 2006, dejó a su partida una veintena de títulos formalmente expansivos y suculentamente absurdos, tanto como los 20 relatos recién rescatados de [*La luna en fuga *](https://www.cieloelectrico.com/producto/luna-en-fuga/)[(Cielo Eléctrico)](https://www.cieloelectrico.com/producto/luna-en-fuga/).

![Gilbert Sorrentino, en Nueva York, en la década de los 60.](/media/wp-0438bd733f572e9a53e7.webp)
*Gilbert Sorrentino, en Nueva York, en la década de los 60.*

Escritores que podían, tomando esto de acá y aquello otro de allá, convertirse en escritores de los que todo el mundo leía y respetaba en todas partes. Como dos de sus alumnos *reales *—porque sí, Sorrentino dio clases en Stanford, y en algunas otras universidades, y era, recuerda un tal Eugene Lim, un maestro “apasionado” que sobre todo hablaba de otros escritores—, Jeffrey Eugenides y Jenny Offill. En décadas distintas, uno y otro han puesto el mundo (editorial) a sus pies, y aunque de forma distinta, la influencia por la deconstrucción formal de Sorrentino es evidente y necesaria. Se diría que les ha moldeado, permitiéndoles elegir un molde distinto en cada caso.

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Source: [elpais.com](https://elpais.com/babelia/2021-07-05/exuberantes-y-malditos.html)  
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