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title: "Tian Shan: Una aventura celestial por el Kirguistán"
url: https://columnadigital.com/tian-shan-una-aventura-celestial-por-el-kirguistan/
language: es
publisher: "Columna Digital"
author: "Redacción"
section: "Viajes"
published: 2021-12-21T10:32:43.000Z
updated: 2022-07-22T19:20:35.000Z
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source: "elviajero.elpais.com https://elviajero.elpais.com/elviajero/2021/12/16/actualidad/1639656279_986098.html"
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# Tian Shan: Una aventura celestial por el Kirguistán

Este viaje por la mítica cordillera de Tian Shan, conocida como las montañas celestiales, ofrece lagos de un color turquesa insólito, montañas ondulantes a punto de tocar el cielo y valles de una belleza tan excéntrica que ni la mejor cámara podría capturar. Con una media de 2.988 metros de altitud sobre el nivel del mar —el 93% de Kirguistán es terreno montañoso—, El país se ha convertido en la ambición de montañeros y alpinistas. Aquí la cultura nómada y sus tradiciones milenarias son veneradas incluso por los más jóvenes. Es el destino definitivo para un corazón con sed de aventuras. A pesar de haber [vuelos diarios con escala en Estambul](https://www.turkishairlines.com/es-es/flights/country/kyrgyzstan/) (por unos 600 euros, ida y vuelta), no requerir visa, contar con una [infraestructura turística nueva](https://kyrgyzstan-tourism.com/) —un servicio gratuito de Safe Tourism: puntos de información de la policía kirguisa, que incluso organiza excursiones y visitas guiadas— y la posibilidad de alquilar equipos de *trekking* y acampada, apenas ha llegado el turismo. Sin embargo, basta con visitarlo una vez para desear volver cuanto antes. La naturaleza lo es todo en este gran territorio. Las normas son simples: los kirguises se adaptan a la naturaleza, nunca al revés.

Este recorrido por la joya de Asia Central arranca con un vuelo de 40 minutos Bishkek-Osh, seguido de un trayecto por carretera de cinco horas dirección a la ciudad de Jalal-Abad, hasta llegar a la reserva de la biosfera de [Sary-Chelek](https://en.unesco.org/biosphere/aspac/sary-chelek), hogar de seis lagos deslumbrantes, taiga montañosa y prados alpinos.

### Caballos salvajes junto al río Yushniy Aftalun

La ruta de las montañas celestiales se inicia con un camino de 12 kilómetros dirección sur por la quebrada del **río Yushniy Aftalun**. Una masa selvática y un sinfín de caballos salvajes pastando protagonizan el paisaje. Los nómadas acuden a los altos pastos de esta región durante los meses más cálidos. Siempre hay un motivo para descansar y unirse a la hospitalidad de los kirguises; nunca faltarán las constantes invitaciones a té negro y pan con crema de leche. Para este primer trecho, nada mejor que acampar en la orilla del **río Uyalma** y esperar al día siguiente.

![Camino Lago Song Kul Kirguistán Montañas Tian Shan Asia Central: fotografía  de stock © kefirm #390741846 | Depositphotos](/media/wp-2ec0f176be38e1186a3a.webp)

### El lago Sary-Chelek, pura belleza

La segunda etapa es la más dura: ascenso al **paso de Kuldambes** (2.750 metros), con más de 1.000 metros de desnivel desde la tienda de campaña. Una caminata de dos horas por una pradera de pastoreo*—jailoos,* otra maravilla más de la naturaleza— repleta de vacas, caballos y perros taigans. Raza antigua sin igual (ya mencionada en crónicas de la Edad Media), los taigans están en peligro de extinción y se caracterizan por su fuerte instinto cazador. La posterior subida, serpenteante, dura unas cinco horas, pero la panorámica es sobrecogedora: un manto verde ondula sobre el horizonte. Paisaje salpicado por neveros y valles descomunales. ¿Quién será capaz de soportar tanta belleza? Ya no se divisa el punto de partida, pero sí el destino. Descenso en dirección al paso de **Kalmak-Ashuu**. La bajada es suave hasta llegar a una selva interminable que, sin pérdida, conducirá al **lago Sary-Chelek** y su indescifrable color. Casi ocho kilómetros de agua rodeada de bosques de nogales y desfiladeros, el escenario perfecto para acampar.

### Descanso en Kashka Suu

El tercer día comienza con cuatro afluentes que deben cruzarse a pie. No hay escapatoria: es eso o encontrar un caballo. La senda está llena de frambuesos silvestres. Tras una subida sencilla al **paso de Makmal** (2.654 metros), con una vista hacia el lago que será inolvidable, bordear el **río Kyzyl-Suu** y descender por sus singulares morrenas glaciares, la pista se abre hasta llegar a **Kashka Suu**, hogar de apicultores y lugar para un merecido descanso.

![Montañas del Tian Shan - EcuRed](/media/wp-4767ceedcc86f2ce8300.webp)

### Un reponedor plato de *plov*

El cuarto día es, sin duda, una de las jornadas más relajadas y entretenidas: tres horas de travesía siguiendo el cauce del río **Kara-Suu** hasta llegar al **lago Karakamish**. La naturaleza más salvaje borbotea en el paisaje. Nunca se ha visto un color aguamarina tan puro. El camino que lo bordea conduce a un campo de yurtas. Kirguistán es un país hecho con esmero. Las yurtas se construyen mano a mano con tan solo tres materiales: madera, telas y piel de cordero a modo de nudos. Orgullo nacional; su bandera muestra el techo de la yurta por el que se cuelan los rayos de sol. Los nómadas piden fotos y posan satisfechos con sus *ak-kalpak,* los sombreros tradicionales. Nada mejor que adentrarse en los campos de yurtas para deleitarse con el recibimiento kirguís. El viajero se encontrará un grandioso plato de *plov:* una montaña de arroz, zanahoria y carne de vacuno. Tampoco faltan los habituales: té negro, pan y sandía. Y no es de extrañar: en Kirguistán el huésped es la manifestación de Dios, de ahí que la hospitalidad roce máximos. Por la tarde, solo hay un deber: descansar y prepararse para la cena. Aquí lo llaman felicidad.

### Los picos de Min-Teke

Pocos caminos tan especiales como el de la siguiente etapa: alcanzar el **paso de Kuturma** (2.446 metros) y descender hasta el **Iyri-Kol,** otro lago cristalino. La subida en zigzag no admite confusión. Al llegar a la cima del paso, los picos de **Min-Teke** se distinguen monumentales. Como siempre, descender la montaña también es agotador. Algo que ocurre con frecuencia es encontrar nómadas dirigiendo inmensas manadas de caballos en los lugares más singulares. Siempre dispuestos a enseñar el buen hacer kirguís y sus habilidades, terminar la ruta a caballo puede ser el broche de oro para un viaje inolvidable. “*Txuptxup”,* y el caballo se pondrá en marcha. Bastará con gritar*“Tak!”* y se detendrá. A lo lejos, Iyri-Kol y el rumor de sus aguas templadas. Los campesinos siegan. Por la noche, unos sorbos de *kymyz* (leche de yegua fermentada), remedio natural para vivir los años que quieras. Nadie querría acabar su viaje en este punto.

El sigilo y la altitud de las montañas celestiales motivan un estado de percepción propio de la meditación más profunda. Al más puro estilo literario de Peter Matthiessen: una mujer sale de viaje y es otra quien regresa. Así debe ser.

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La nota precedente contiene información del siguiente [origen](https://elviajero.elpais.com/elviajero/2021/12/16/actualidad/1639656279_986098.html) y de nuestra área de redacción.

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