Cascadas, montañas, desfiladeros, paisajes inabarcables, árboles centenarios, animales salvajes, costas abruptas… Andalucía es de lo más variopinta y gran parte de su territorio está protegido, aunque eso no impide que esté abierto al disfrute público. Recomendamos 14 espacios naturales que por distintos motivos merecen ser explorados en cualquier época del año. No solo en verano.
1. Ciudades de piedra y caminos de vértigo
El Torcal de Antequera (Málaga)
El Torcal es una ciudad de piedra surgida cuando se retiró el océano en el Jurásico, en plena era mesozoica (hace 145 millones de años), un impresionante macizo kárstico de rocas calizas que la erosión ha ido esculpiendo con formas caprichosas. El Torcal es solo una de las maravillas naturales de Antequera, ciudad malagueña cuyas contrucciones de ladrillo con un toque mudéjar, su plateresco y su barroco merecen por si sola una vista.

2. El parque nacional más joven de España
Sierra de las Nieves (Málaga)
Hace solo unas semanas la sierra malagueña de las Nieves se convertía en el decimosexto parque nacional del país, el tercero en Andalucía y el primero en Málaga. Y méritos no le faltan a este rincón en el centro de la provincia de Málaga, un espacio de gran valor paisajístico y grandes contrastes, en el que podemos encontrar cimas de casi 2.000 metros de altitud, junto a la sima más profunda de Andalucía; todo un paraíso para amantes de la montaña y de la espeleología.

3. Ríos, pinsapos, embalses… y mucha lluvia
Sierra de Grazalema (Cádiz y Málaga)
Grazalema no se cansa de romper los tópicos sobre Andalucía, ya que en este lugar llueve y llueve sin parar. De hecho, es el rincón de la península con más precipitaciones al año. Solo así se explica la exuberante naturaleza y la espectacularidad de esta sierra declarada parque natural en 1977, que se extiende por 574 kilómetros cuadrados en el extremo occidental de la cordillera Bética, entre las provincias de Málaga y Cádiz, y que forma parte del restringido club de Reservas de la Biosfera de la Unesco.

4. Excursiones entre alcornoques y quejigos
Los Alcornocales (Cádiz)
Una inmensa masa de alcornoques —que ha sobrevivido gracias a la extracción del corcho—, quejigos y robles conforman un enorme bosque de 170.000 hectáreas surcado por ríos y arroyos, a caballo entre las provincias de Cádiz y Málaga, entre el estrecho de Gibraltar y la sierra de Grazalema. El parque natural de los Alcornocales que protege este paraje es un verdadero paraíso para los amantes del excursionismo.

5. El desierto desde el mar
Cabo de Gata (Almería)
Lejos del turismo masivo de otras zonas de Andalucía, aunque cada vez más demandado, el Cabo de Gata se ha convertido en uno de los últimos rincones en los que disfrutar con relativa calma de los contrastes de los paisajes andaluces. A 35 kilómetros al este de Almería, el cabo de Gata es un promontorio rocoso asomado al Mediterráneo y coronado por un faro, pero también da nombre a un amplio parque natural cuyo área protegida, que incluye también un tramo de mar, abarca numerosos pueblos y algo más de 340 kilómetros de costa, irregular y escarpada que cobijan decenas de recónditas calas, muchas de ellas de difícil acceso.

6. La meca del ‘spaghetti western’
Desierto de Tabernas (Almería)
Al norte de la ciudad de Almería, este paraje desértico de cerros pardos con escasos matojos se asemeja al desierto de Mojave (EE UU). En los años 60, famosos actores como Clint Eastwood o Claudia Cardinale se pasearon por estos paisajes donde se rodaron numerosos spaghetti western. Esos antiguos decorados de la época dorada de las películas del Oeste se han convertido en parques temáticos donde pasar una jornada divertida en familia. Y algunos siguen siendo platós de cine,

7. Un vergel de flora y fauna
Parque nacional de Sierra Nevada (Granada)
Con el pico más alto de la península Ibérica, el Mulhacén (3.479 metros), y la estación de esquí más meridional, la de Pradollano, el macizo de Sierra Nevada no necesita presentaciones. Sus 75 kilómetros de longitud, que se extienden de oeste a este por las provincias de Granada y Almería, y alberga hasta 61 municipios, atraen cada año a miles de viajeros de todo el mundo. El parque nacional de Sierra Nevada, con una extensión de 862 kilómetros cuadrados, es el mayor parque nacional de España, con más de 2.000 plantas catalogadas de las cerca de 8.000 que existen en la Península, entre ellas muchas endémicas.

8. De Sierra Nevada a las Alpujarras
Los Cahorros del río Monachil (Granada)
El río Monachil ha ido excavando un desfiladero que, en algunos puntos, alcanza 30 metros de altura y que puede disfrutarse a lo largo de una ruta de unos nueve kilómetros que parte del pueblo del mismo nombre y está abierta todo el año. Se trata de una excursión espectacular, dentro del parque natural de Sierra Nevada, que atraviesa por un puente colgante de 63 metros. Las paredes del cañón son un destino popular para la práctica de la escalada.

9. Cerezos, adelfas y cascadas en Sierra Mágina (Jaén)
En Jaén no solo crecen olivos. En la localidad de Torres, en pleno corazón del parque natural de Sierra Mágina, cada primavera la floración de los cerezos tiñe sus campos de blanco hasta donde alcanza la vista. Un manto que en verano se torna rojo. Además, desde este pueblo parten varias rutas y los más preparados pueden incluso subir al pico Mágina, de 2.165 metros de altitud.
![]()
10. Donde nace el Guadalquivir
Cazorla, Segura y las Villas (Jaén)
Este es el enclave protegido de mayor tamaño de España, con altas cumbres, tupidos bosques y pequeños pueblos apiñados bajo inexpugnables castillos. En su conjunto se trata de uno de los lugares naturales más emblemáticos de Andalucía. Las joyas de la ruta son Cazorla, Hornos y Segura de la Sierra, tres localidades donde historia, naturaleza y cultura se fusionan regalando postales de ensueño.

11. Rincones naturales cruzando Despeñaperros
Cascada de La Cimbarra (Jaén)
Al norte de la provincia de Jaén el río Guarrizas esconde muchas sorpresas: grandes rocas de cuarcita, en las que se conservan restos fósiles, y una sucesión de impresionantes cascadas. La más espectacular es la de La Cimbarra, con 40 metros de caída, que forma una laguna en la que muchos no resisten la tentación de darse un chapuzón en verano (aunque el baño no está permitido).

12. Marismas de Doñana (Huelva)
Las aves son las grandes protagonistas del espacio natural de Doñana, una de las principales reservas ecológicas de Europa, que ocupa más de 100.000 hectáreas entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Patrimonio mundial de la Unesco, Doñana es también uno de los rincones naturales más originales de la península, un extensísimo humedal en la desembocadura del Guadalquivir en el que corretean grandes rebaños de ciervos y piaras de jabalís, el lince ibérico trata de sobrevivir y, por aquí y por allá, podremos ver miles de aves acuáticas del norte que pasan aquí el invierno, entre ellas, cerca del 80% de los ánades reales.

13. Por carreteras secundarias en la Siberia sevillana
Cerro del Hierro, Sierra Norte (Sevilla)
Al paisaje de rocas calizas del Cerro del Hierro, una aldea de la localidad de San Nicolás del Puerto, le llaman la Siberia sevillana. Sus minas, explotadas desde los romanos hasta finales del siglo XX, han moldeado el aspecto del paraje que forma parte del parque natural Sierra Norte de Sevilla. Un sendero de unos dos kilómetros con varios miradores permite disfrutar del paisaje.

14. Paraísos naturales de Sierra Morena
Sierra de Hornachuelos (Córdoba)
Con una extensión de más de 60.000 hectáreas, cubiertos en gran parte por bosque mediterráneo y regado por varios ríos, el parque de la Sierra de Hornachuelos, en Sierra Morena, es uno de los paraísos naturales del occidente andaluz. Es perfecto para conocer en todo su esplendor el bosque mediterráneo y de ribera de Sierra Morena. Por sus seis senderos señalizados es posible ver algunas de las especies que lo habitan: ciervos, jabalíes, lobos ibéricos, buitres negros, águilas imperiales o cigüeñas negras.



