Ecuador se encuentra en una situación crítica en la provincia de Manabí, donde la violencia entre bandas criminales ha escalado de forma alarmante, dejando un saldo trágico de 15 personas asesinadas en solo 12 horas. Este repunte de violencia está ligado a enfrentamientos entre dos de las organizaciones criminales más poderosas del país, Los Choneros y Los Lobos. El reciente arresto y extradición a Estados Unidos del narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, conocido como ‘Fito’, ha intensificado estas confrontaciones.
Los sucesos más recientes comenzaron en la ciudad portuaria de Manta, donde hombres armados asesinaron al líder de Los Lobos, Leonardo Briones, junto con su esposa y dos escoltas. Esta acción provocó una reacción violenta, ya que horas después se reportaron cinco muertes en un prostíbulo del cantón Jaramijó, lo que se presume como un acto de venganza por parte del grupo Los Pepes contra Los Choneros.
Aparentemente en represalia, Los Choneros llevaron a cabo otra masacre en Montecristi, con un saldo de seis muertos y un herido. Asimismo, se registraron asesinatos de un agente policial y un guardia penitenciario en la provincia de Manabí. Durante la semana, las autoridades también hallaron los cuerpos de cinco jóvenes que habían desaparecido tras un viaje a Puerto López.
Para enfrentar esta crisis, el gobierno de Ecuador ha intensificado la presencia militar en la región, desplegando al menos 2.000 soldados para fortalecer las operaciones de seguridad, inteligencia y vigilancia. El enfoque, que se centra en Manta y Portoviejo, incluye controles de armas, patrullajes y el establecimiento de puntos de vigilancia para contener la violencia y desmantelar redes criminales.
El estado de excepción, impuesto por el presidente Daniel Noboa, sigue vigente en varias provincias del país como parte de una estrategia para combatir el crimen organizado. Esta medida se establece en un contexto en el que el país fue declarado en “conflicto armado interno” a comienzos de 2024, en respuesta al aumento de la violencia.
Con la situación cada vez más tensa, la población se encuentra en un estado de vulnerabilidad, esperando que las medidas implementadas logren restablecer la seguridad y la paz en una región que ha sido duramente golpeada por el crimen organizado. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de estos acontecimientos, en un Ecuador que lucha por recuperar el control ante la amenaza de la violencia urbana.
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