Cueing un suspiro colectivo de alivio a ambos lados del Canal de la Mancha, el milenario tapiz de Bayeux no sufrió daños durante su viaje disputado desde Francia al Museo Británico de Londres, según confirmaron funcionarios del ministerio de cultura francés el 16 de julio. Delphine Christophe, directora general de patrimonio y arquitectura de Francia, afirmó con seguridad que “no hubo alteración visible y que el tapiz viajó bien,” tras ser desempacado por primera vez desde su histórica llegada a Inglaterra el 10 de julio, donde se ofrece en un gesto diplomático de buena voluntad por parte de Francia.
El tapiz, que fue concebido en un delicado tejido de lino y lana, había sido envasado en un estuche suspendido, diseñado para minimizar las vibraciones durante su meticuloso transporte por camión desde Normandía. Ayer, se retiró el empaque para permitir que el tejido se aclimatara adecuadamente. Este relicario de casi 1000 años de antigüedad es tan frágil que, en muchos lugares, literalmente cuelga de un hilo, tras haber sobrevivido a guerras y métodos de exhibición poco fiables en el pasado.
Se programó que el 17 de julio el tapiz fuera desenrollado sobre una larga mesa con la ayuda de 100 miembros del personal. La cultura ministerial de Francia, Catherine Pégard, estaba entre los que harían la visita inaugural. George Osborne, presidente del Museo Británico, subrayó la importancia de la colaboración transfronteriza en cada etapa de la transferencia del relicario, que estará a disposición del público a partir de septiembre.
La decisión de retirar el tapiz del Musée de la Tapisserie de Bayeux, donde ha estado expuesto desde 1983, generó un amplio debate. Pese a las objeciones en Francia y otras partes, el fallo de estudios expertos y de la máxima corte administrativa francesa, el Consejo de Estado, permitió que se concretara el traslado.
El tapiz, que se extiende a lo largo de 70 metros e ilustra los sucesos que precedieron a la Batalla de Hastings y la conquista normanda de Inglaterra en 1066, es considerado un hito histórico en la narrativa de la lengua, cultura y sistema legal británico. Hasta este mes, no había vuelto a estar en el Reino Unido desde su creación, lo que resalta la importancia histórica de esta cesión.
Osborne destacó el enorme valor de la exposición, comparándolo con otros íconos de la historia británica: “La Carta Magna es solo un documento. Stonehenge no se moverá de Wiltshire. Creo que habrá un efecto asombroso cuando la gente vea el tapiz.” Ante la expectación, el Museo está preparado para la llegada de hasta un millón de visitantes durante los 10 meses de exhibición. Las primeras 100,000 entradas se agotaron en un abrir y cerrar de ojos, pero se prevé que se pongan a la venta más lotes de forma progresiva.
Esta manifestación cultural merece la atención no solo de los apasionados por la historia, sino de cualquier persona interesada en la rica herencia compartida entre Francia y el Reino Unido, un legado que, sin duda, enriquecerá el horizonte cultural de ambas naciones.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


