Las intensas lluvias que han golpeado a Chile desde el centro-norte hasta el sur del país han dejado una estela de devastación, con cuatro vidas reclamadas, inundaciones generalizadas y cortes en diversas vías de comunicación. Este fenómeno ha presentado un desafío significativo, especialmente en la región de Biobío, donde el presidente José Antonio Kast recorrió el área afectada el pasado viernes.
Las autoridades pronosticaron que el viernes marcaría el pico de la lluvia en la zona central, un temporal que ha traído consigo no solo precipitaciones, sino también fuertes ráfagas de viento que han complicado aún más la situación. Las víctimas incluyen a un trabajador que se esforzaba por despejar una ruta en Negrete, otro que cayó mientras limpiaba el techo de su hogar en Temuco y una persona en Santiago que sufrió una descarga eléctrica. El gobierno aún no ha proporcionado detalles sobre el cuarto fallecido, ocurrido en la región central de Valparaíso.
A pesar de la gravedad de las condiciones climáticas, la zona norte, donde se concentra la producción de cobre y litio, se mantiene a salvo. Sin embargo, las grandes minas de cobre en el centro-sur han activado sus planes de contingencia invernales, lo que implica paradas temporales de operaciones según lo requieran las condiciones del clima. Codelco, la estatal chilena de cobre, ha decidido detener sus operaciones superficiales en la mina Andina y también ha suspendido el envío de mineral desde El Teniente por acumulación de nieve en las pendientes.
Por su parte, las empresas como Anglo American y Antofagasta Minerals han reportado que, aunque operan con ciertas limitaciones, no han experimentado alteraciones en sus parámetros críticos. La infraestructura de Los Pelambres, de Antofagasta Minerals, se mantiene operativa, aunque han ajustado las rutas de transporte en consonancia con las actuales condiciones meteorológicas.
Alicia Cebrián, directora de la oficina de emergencias Senapred, actualizó el panorama del impacto del temporal. Hasta la noche del viernes, se contabilizaban siete heridos, 99 personas damnificadas, 673 albergadas y 2,521 aisladas, principalmente en la región de Coquimbo debido a la crecida de cursos de agua. En términos de daños estructurales, seis viviendas fueron completamente destruidas, 113 sufrieron daños severos y unas 951 presentaron afectaciones menores, siendo el anegamiento y la voladura de techos los principales causantes de los estragos.
La tormenta también provocó que alrededor de 368,000 clientes quedaran sin servicio eléctrico, afectando especialmente a las zonas del sur, aunque ya se están llevando a cabo trabajos para restaurar el suministro. Como medida de precaución, las clases fueron suspendidas para el día viernes, mientras las autoridades continúan evaluando los daños y coordinando la asistencia a los afectados.
A medida que las intensas lluvias persisten, el país permanece alerta ante un temporal que ha puesto a prueba la resiliencia de sus comunidades y la eficiencia de sus servicios de emergencias.
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