Irán intensificó el conflicto en el Golfo Pérsico al lanzar nuevos ataques contra los aliados de Washington, justo una semana después de que el alto el fuego se rompiera. Este fin de semana, el país tomó medidas agresivas, apuntando a Kuwait y Jordania, tras sufrir una serie de bombardeos estadounidenses dirigidos a objetivos militares iraníes.
Kuwait, un punto estratégico en esta escalada, fue blanco de ataques continuos que dañaron una planta desalinizadora y obligaron a cerrar el Aeropuerto Internacional de Kuwait debido a amenazas de misiles y drones. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) anunció haber atacado un centro de apoyo militar estadounidense en Camp Arifjan, al tiempo que afirmaba haber destruido instalaciones críticas en la base aérea de Ali Al Salem.
En la misma línea, la Kuwait Petroleum Corporation reportó daños en sus instalaciones petroleras por los “repetidos ataques iraníes”, resultando en heridos. Las fuerzas armadas kuwaitíes interceptaron intentos de misiles balísticos y drones iraníes, mientras el CGRI citaba el principio coránico de responder a la agresión de forma simétrica. En declaraciones, el CGRI advirtió a los aliados de EE. UU. que se preparen para más ataques.
No fue solo Kuwait el objetivo; Irán también lanzó acciones contra Arabia Saudita, golpeando por primera vez en tres meses, activando alarmas en áreas cercanas a Riad, específicamente en la base aérea Príncipe Sultán. Sin embargo, los medios saudíes no ofrecieron detalles adicionales, y el CGRI no abordó estos ataques en sus comunicaciones.
El impacto económico de la escalada se sintió de inmediato, con el precio del petróleo disparándose más del 4%. Esta situación añade presión sobre el presidente estadounidense, Donald Trump, quien busca mantener el control del Congreso ante las elecciones que se aproximan.
Ambas partes ahora parecen estar en un juego arriesgado de escalada, apuntando incluso al tráfico marítimo vital. Mientras Estados Unidos anunció un bloqueo naval, Irán afirmaba haber atacado a embarcaciones que incumplían sus normas en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el suministro global de petróleo. Reportes de medios iraníes señalaron que varios misiles impactaron instalaciones eléctricas en Jask, dejando a miles sin acceso al agua potable.
La comunidad internacional, incluida la ONU, expresó su profunda preocupación por la escalada de violencia y los ataques a la infraestructura civil. Informes recientes indicaron que los bombardeos en Irán causaron bajas, así como daños significativos en puentes y carreteras. Mientras tanto, Trump no descarta la posibilidad de una ofensiva aérea a gran escala y ha instruido a las fuerzas estadounidenses a preparar opciones estratégicas frente a esta creciente crisis.
La situación, que día a día se complica más, plantea serias inquietudes sobre un posible retorno a un conflicto a gran escala en la región, con las bases de Irán y los aliados de EE. UU. enfrentados en un cada vez más delicado equilibrio de poder.
Actualización: Esta información se deriva de acontecimientos ocurridos hasta el 18 de julio de 2026.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


