El 17 de julio de 2026 marcó una fecha significativa en el ámbito de las librerías en Madrid. Bernardino Tomás Donoso Carrillo, un veterano librero de Visor Libros, se retiró del mundo laboral tras más de cuatro décadas de dedicación. Su trayectoria, que comenzó en 1984, se manifestó como una odisea en la que el conocimiento bibliográfico y la cercanía con sus clientes lo convirtieron en una figura icónica, especialmente en el entorno académico de la Universidad Complutense de Madrid.
Durante su tiempo en Visor, Tomás se destacó no solo por su vasta cultura literaria, sino también por su profundo compromiso con la comunidad universitaria. Reconocido y querido, su presencia era casi permanente en la facultad, donde su influencia perdura en la memoria de estudiantes y profesores. Aquellos que tuvieron la oportunidad de cruzarse con él aún recordan con nostalgia su carisma y facilidad para conectar con los demás.
Un momento notable tuvo lugar en 2022, durante un congreso internacional en la universidad. A pesar de su retiro, Tomás se unió a la venta de libros, sorprendiendo a muchos al reencontrarse con viejos colegas que llegaron en masa, como si se tratara de una escena sacada de una novela. Estas interacciones subrayaban su capacidad para mantener una red de relaciones duraderas, donde antiguos clientes se convirtieron en amigos.
La experiencia de volver a trabajar junto a él fue un regalo para muchos, incluidos novatos en el campo. Tomás no solo compartía su amplio conocimiento sobre libros —por ejemplo, su habilidad para recordar detalles como la fecha original de publicación de obras relevantes—, sino que también inspiraba a sus colegas a abordar su labor con pasión y dedicación. Su estilo de trabajo incluía un carisma natural, siendo el primero en abordar tareas difíciles con una sonrisa y animando al resto a involucrarse.
En su legado, destaca que un buen librero no se define únicamente por su erudición, sino también por su empatía y la habilidad de crear vínculos genuinos. Tomás ejemplificó esta idea, transformando su espacio de trabajo en un lugar acogedor donde la suma de sus interacciones dejó una fuerte impronta en quienes pasaron por allí.
Su ausencia marca un antes y un después en el discurso de las librerías universitarias en España. La profunda huella que ha dejado en su comunidad, sin embargo, garantizará que su recuerdo y enseñanzas permanezcan vivas en las estanterías y en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
Gracias por todo, Tomás.
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