En un mundo donde la danza a menudo se asocia con la perfección estética y la competencia, Rikud Studio, situado en Brooklyn, Nueva York, está revolucionando la enseñanza del baile. Desde su apertura en enero de 2026, la institución ha atraído a entusiastas del movimiento con su enfoque inclusivo y centrado en la experiencia personal. Su fundadora, Caila Moed, señala que el objetivo de Rikud es que los estudiantes aprendan a moverse guiados por cómo se sienten y no por cómo se ven. En este espacio, no hay espejos, ballet ni recitales; se promueve una conexión sincera con la danza.
En sus primeros cien días, Rikud logró 900 reservas de clase y generó $100,000 en ingresos, un claro indicador del interés que despierta su modelo educativo. Ofrecen una variedad de clases de hip hop, breaking, y house, presentando un ambiente similar a una fiesta en casa. Este enfoque permite a los estudiantes bailar sin reservas y recuperar la alegría del movimiento, incluso aquellos que han tenido experiencias traumáticas relacionando el baile con aspectos negativos de su cuerpo.
La experiencia de Moed, quien ha trabajado con artistas de renombre y ha estado alejada de la danza durante más de diez años por razones profesionales, respalda su deseo de ofrecer un espacio donde todos puedan amar la danza. Su trayectoria incluye una MBA de la Universidad de Oxford y una carrera en finanzas en Goldman Sachs. Según ella, es esencial tener escuelas enfocadas en la competencia, pero también debe existir un espacio que valore el movimiento a lo largo de todas las etapas de la vida.
Rikud Studio no es un caso aislado; representa una nueva ola de estudios de danza que están modificando la cultura tradicional y fomentando la inclusión. Un ejemplo adicional es The Collective Studios, ubicado en San Francisco, que combina un gimnasio con un estudio de danza. Allí, los estudiantes son bienvenidos sin importar su experiencia previa o su vestimenta, enfatizando que la disciplina y la creatividad no deben ser intimidantes. Esta combinación de fitness y técnica permite que tanto bailarines profesionales como amateurs encuentren un espacio adecuado para compartir su pasión.
En la costa este, Magdalena ha logrado revitalizar el flamenco en Washington, DC. Después de mudarse de Nueva York, diseñó un programa llamado Flamenco 4 Kids!, que ha beneficiado a cientos de jóvenes entre 3 y 13 años, integrando no solo la danza sino también la cultura y la historia del flamenco en su enseñanza. Su enfoque se complementa con un programa denominado Fire Within, que ofrece terapia de movimiento para mujeres que han experimentado trauma, mostrando el impacto curativo que puede tener la danza.
Con un crecimiento continuo y un enfoque ético sobre la danza, estos estudios están redefiniendo la educación en el ámbito, creando un espacio donde la creatividad se celebra sin temor al juicio, y fomentan un amor duradero por el movimiento.
(Actualización: datos corresponden a 2026-07-21 10:15:00).
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