El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado el visto bueno a un acuerdo nuclear con Arabia Saudita que podría permitir al reino obtener la capacidad de enriquecer uranio con fines civiles. Esta decisión, según fuentes familiarizadas con el tema, se encuentra en marcha desde al menos el 21 de julio de 2026 y podría formalizarse en un convenio de 30 años. Este pacto implicaría que empresas estadounidenses participen activamente en el desarrollo del programa nuclear saudita.
Aunque aún no se ha anunciado oficialmente, se espera que la Casa Blanca haga público este acuerdo en los próximos días. En términos concretos, el acuerdo abriría la puerta a la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita, tras un exhaustivo estudio conjunto entre ambos países.
El paquete será presentado al Congreso de EE. UU. para su revisión, donde algunos legisladores han expresado su preocupación. Este es un tema delicado, ya que el enriquecimiento de uranio podría abrir la posibilidad a que Arabia Saudita inicie un programa de armas nucleares. Expertos en no proliferación advierten que cualquier actividad relacionada con centrifugadoras en el territorio saudita podría allanar el camino hacia una nueva carrera armamentista en la región.
Arabia Saudita participa en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuya misión es promulgar el uso pacífico de la energía nuclear y asegurar que los países eviten desarrollar armamento atómico. Sin embargo, el acuerdo mencionado no incluirá el Protocolo Adicional del OIEA, que permitiría verificaciones e inspecciones más rigurosas.
Esta inminente declaración también se produce en un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Oriente Medio, particularmente en relación con el programa nuclear de Irán. Mientras Teherán sostiene que su capacidad de enriquecimiento es exclusivamente para fines pacíficos, Estados Unidos e Israel se mantienen vigilantes, preocupados por la posibilidad de que Irán pueda desarrollar un arsenal nuclear.
Además, el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, ha discutido en el pasado la expansión de la industria nuclear saudita durante su visita a Riad, lo que subraya el interés estadounidense en esta colaboración. De cara al futuro, el intercambio de tecnología nuclear está en la agenda de ambos gobiernos, a pesar de las reticencias en el Congreso.
En medio de este clima regional, se han reportado desarrollos significativos entre Arabia Saudita y Pakistán, que han firmado un acuerdo de defensa mutua, sugiriendo que el programa nuclear paquistaní podría estar disponible para Arabia Saudita si se necesitara. Esta advertencia se interpreta como una respuesta a Israel, el único estado nuclear declarado en la región.
Cabe mencionar que aunque el enriquecimiento de uranio no implica automáticamente la fabricación de armas nucleares, sí lo facilita al ser un primer paso hacia dicho objetivo. Este es un factor que contribuye a la inquietud de las potencias occidentales respecto al programa nuclear saudita.
Varios miembros del Congreso han señalado la necesidad de urgentes aclaraciones sobre las garantías de no proliferación incluidas en el acuerdo, así como los controles técnicos aplicables a esta cooperación. En este contexto, el debate en torno a la transferencia de tecnología, la seguridad regional y la prevención de una nueva carrera armamentista en Oriente Medio continúa abierto, intensificando la atención sobre el futuro de esta colaboración nuclear.
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