Un tribunal federal ha dado luz verde a un acuerdo histórico de $1.5 mil millones que beneficiará a miles de autores afectados por el uso no autorizado de sus obras en la formación del chatbot Claude de la empresa de inteligencia artificial Anthropic. Este fallo, emitido por la jueza del distrito Araceli Martínez-Olguín, se produce después de que se revelara que Anthropic había usado copias piratas de más de 482,000 libros. A cada autor involucrado se le asignará un pago aproximado de $3,000 por libro.
En su resolución, la jueza Martínez-Olguín subrayó que este acuerdo proporciona “un alivio significativo” a los autores y editores perjudicados. Hasta ahora, un notable 91% de los libros cubiertos por este fallo han sido reclamados por sus respectivos autores o editores, quienes ahora esperan recibir sus pagos.
El abogado de los demandantes, Justin Nelson, calificó este acuerdo como “la recuperación de derechos de autor más grande conocida en la historia”. Sus comentarios reflejan la magnitud del caso y la importancia de proteger los derechos de propiedad intelectual en la era digital.
El precedente que ha sentado este caso es fundamental, dado que el juez William Alsup, quien emitió la aprobación preliminar en septiembre pasado, indicó que, aunque la formación de chatbots de IA sobre libros protegidos no constituía una ilegalidad en sí misma, Anthropic sí había adquirido de manera incorrecta millones de libros a través de sitios piratas. Este matiz es crucial en el debate sobre el uso justo dentro del marco de la ley de derechos de autor.
Por su parte, Aparna Sridhar, consejera general adjunta de Anthropic, ha destacado que el fallo representa un hito, sugiriendo que la formación de IA basada en textos es legal dentro del contexto del uso justo.
La demanda original fue presentada por la reconocida novelista de thriller Andrea Bartz, en colaboración con otros dos autores, en 2024. Este caso se erige como el primer gran acuerdo en una serie de demandas por derechos de autor relacionadas con la inteligencia artificial que aún están en progreso en los tribunales.
Este acuerdo no solo redefine el paisaje del copyright en el ámbito digital, sino que también resalta la importancia de la protección de los derechos de autor en un mundo cada vez más impulsado por la tecnología. La rápida evolución de la inteligencia artificial y su interacción con la propiedad intelectual plantea preguntas vitales sobre el futuro de los creadores y la originalidad en la era del aprendizaje automático.
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