La Universidad Autónoma del Estado de Morelos atraviesa una etapa decisiva. Con el periodo vacacional en marcha, las actividades académicas disminuyen, pero eso no significa que los problemas hayan desaparecido. Al contrario, este es el momento ideal para que las autoridades universitarias, junto con los gobiernos estatal y federal, tomen decisiones de fondo que permitan recuperar plenamente la vida institucional.
Uno de los temas sobre los que poco se ha informado es el plan de seguridad universitaria. En su momento se anunció la instalación de un sistema de videovigilancia para fortalecer la protección de estudiantes, profesores, trabajadores y visitantes. Sin embargo, hasta ahora la comunidad universitaria desconoce cuántas cámaras serán colocadas, en qué puntos estarán instaladas y cuál será la estrategia integral para prevenir nuevos hechos de violencia o vandalismo.
La seguridad no puede quedarse en un anuncio. La comunidad universitaria tiene derecho a conocer el avance de ese proyecto y los tiempos en que será ejecutado. La transparencia también genera confianza.
De igual forma, es indispensable reconocer que la universidad necesita recursos extraordinarios. Los daños ocasionados durante el conflicto anterior dejaron afectaciones materiales y administrativas que difícilmente podrán resolverse con el presupuesto ordinario. Oficinas, equipos, documentos, mobiliario e instalaciones requieren atención inmediata para que la institución vuelva a operar con normalidad.
Especial preocupación merece la situación de la Torre de Rectoría. De acuerdo con la información pública disponible, todavía existen espacios que no han recuperado plenamente su funcionamiento. La universidad necesita restablecer sus áreas administrativas porque de ellas dependen cientos de trámites para estudiantes, académicos y trabajadores.
También es momento de que las autoridades concluyan las investigaciones correspondientes para deslindar responsabilidades por los daños ocasionados al patrimonio universitario. Si existieron pérdidas de bienes públicos o actos que afectaron el funcionamiento institucional, esos hechos deben esclarecerse conforme a la ley y con pleno respeto al debido proceso. La impunidad nunca fortalece a una institución; por el contrario, debilita la confianza de toda la comunidad.
Los movimientos universitarios tienen un origen y objetivos específicos. Cuando esos objetivos concluyen, corresponde regresar a la normalidad institucional y privilegiar el diálogo dentro de los cauces legales. La universidad necesita recuperar sus espacios para cumplir con su misión principal: formar profesionistas, generar conocimiento e impulsar el desarrollo de Morelos.
En medio de este panorama también existen noticias alentadoras. La construcción de nuevas vialidades y accesos hacia la zona universitaria, particularmente por el rumbo de Ocotepec y las obras que facilitarán la comunicación con la autopista, representan una oportunidad para mejorar la movilidad de miles de estudiantes y trabajadores. Una mejor conectividad significa mayor seguridad, menor tiempo de traslado y mejores condiciones para el desarrollo académico.
Sin embargo, la infraestructura vial, por importante que sea, no resolverá por sí sola los retos que enfrenta la universidad. Se requieren recursos frescos para rehabilitar instalaciones, modernizar equipos, fortalecer la seguridad, mejorar laboratorios, recuperar espacios administrativos y ofrecer mejores condiciones para la enseñanza y la investigación.
La universidad es patrimonio de todos los morelenses. No pertenece únicamente a quienes estudian o trabajan en ella; representa uno de los principales motores del desarrollo científico, cultural y profesional del estado. Por ello, su recuperación debe convertirse en una causa compartida.
Tal vez haya llegado el momento de pensar en mecanismos extraordinarios de apoyo. Gobiernos, empresarios, egresados, organizaciones civiles y ciudadanía podrían participar en campañas de recaudación o en programas especiales que permitan reunir recursos para la reconstrucción y modernización de la institución. Lo importante es que exista voluntad para sumar esfuerzos.
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos ha superado momentos difíciles a lo largo de su historia y seguramente volverá a hacerlo. Pero para lograrlo necesita algo más que buenos deseos: requiere planeación, transparencia, apoyo financiero y decisiones firmes. Hoy más que nunca, ayudar a la universidad significa invertir en el futuro de Morelos.¿No cree usted?

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