La madrugada del viernes, Irán lanzó una ofensiva sin precedentes con drones y misiles dirigidos a instalaciones militares estadounidenses en Bahréin, Jordania y Kuwait. Este ataque se produce en un contexto de creciente tensión, como respuesta a los recientes bombardeos estadounidenses que han impactado territorio iraní y aliados en la región.
Los objetivos iraníes incluyeron depósitos de combustible, almacenes de equipo pesado, hangares y barracones en diversas bases, destacando la base aérea Isa en Bahréin y la base Al-Azraq en Jordania, así como varios campamentos estadounidenses en Kuwait, tales como Camp Udairi, Camp Doha y Camp Arifjan. La Guardia Revolucionaria también mencionó un ataque a un centro de datos vinculado a Amazon en Bahréin. No obstante, la empresa y las autoridades del país no han confirmado este último incidente.
En Bahréin, las alarmas de emergencia resonaron en Manama en dos ocasiones, lo que llevó al Ministerio del Interior a instar a la calma a la población a través de redes sociales. Posteriormente, el Ministerio de Defensa bahreiní comunicó que sus sistemas de defensa interceptaron y destruyeron varios objetivos aéreos, acusando a Irán de poner en riesgo a los civiles. A pesar de las afirmaciones iraníes sobre bajas y daños a infraestructura militar, Estados Unidos y los países involucrados han negado cualquier efecto adverso en su personal o material.
El ejército jordano, por su parte, logró derribar siete misiles y seis drones provenientes de Irán, reportando que no hubo heridos ni daños materiales. En la región, la cadena estatal iraní Press TV afirmó que los atacantes iban dirigidos a hangares en la base de Al-Azraq, que alberga fuerzas estadounidenses y aliadas.
Kuwait también reforzó su defensa, interceptando objetos hostiles de origen iraní. La agencia Tasnim reportó ataques específicos a instalaciones de almacenamiento de municiones y equipos en la base de Al-Adairi, así como sobre la torre de control de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos en Bahréin. Estos sucesos reflejan las repercusiones de una escalada significativa en las hostilidades, marcada por los recientes ataques estadounidenses a posiciones iraníes y sirias en una serie de 13 noches consecutivas.
Además, el presidente Donald Trump reafirmó el compromiso de Estados Unidos de mantener abiertas las líneas de comunicación, aunque subrayó que ni China ni Rusia están proveyendo armas a Irán. Sin embargo, informes de inteligencia señalan que ambos países han facilitado tecnología y recursos que han mejorado las capacidades defensivas y ofensivas de Teherán.
En el contexto de estos enfrentamientos, se han reportado al menos cuatro muertes de militares estadounidenses en la última semana: tres en Jordania y uno en Irak, resultado de la detonación de un dron iraní. La estrategia iraní parece estar enfocada en considerar todos los activos militantes estadounidenses en Oriente Medio como objetivos legítimos, a raíz de las agresiones estadounidenses.
El jefe del comando militar central de Irán, Ali Abdollahi, advirtió que cada baja iraní será retribuida con la muerte de soldados estadounidenses, amplificando la alerta internacional. La nueva ofensiva ha llevado a varios gobiernos occidentales, incluido el Reino Unido, a emitir recomendaciones para evitar desplazamientos no esenciales a Kuwait y Bahréin, ante el temor de nuevos ataques.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su preocupación por la escalada del conflicto y solicitó moderación de ambas partes. Esta tensión no se limita solo a los ataques aéreos, sino que también se extiende al mar Rojo y estrecho de Bab el-Mandeb, donde los hutíes de Yemen han anunciado un bloqueo marítimo selectivo contra embarcaciones saudíes, lo que podría agravar aún más la crisis energética global.
Mientras tanto, las sanciones económicas sobre Irán continúan aumentando. Estados Unidos ha implementado nuevas restricciones contra el empresario Babak Zanjani y su conglomerado Dot One, quienes están acusados de financiar operaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria y eludir restricciones internacionales. Por su parte, la Unión Europea ha sancionado a figuras del sistema judicial y cibernético de Irán por violaciones a los derechos humanos, intentando ejercer presión sobre el régimen por su represión interna y acciones hostiles internacionalmente.
Estos eventos ilustra la intrincada complejidad geopolítica de la región y los desafíos que se avecinan, mientras la comunidad internacional observa de cerca la evolución de esta crisis que amenaza la estabilidad en Oriente Medio.
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