En el corazón de Tanglewood, un debate se intensifica sobre una reciente política de la Orquesta Sinfónica de Boston (BSO) que prohíbe la distribución de flores, en particular, unas llamativas flores rojas que simbolizan el apoyo a la reinstalación del director Andris Nelsons. La controversia surgió tras el anuncio de su salida forzada en la primavera de 2026, que provocó que músicos y aficionados comenzaran a utilizar estas flores como un símbolo de unidad y resistencia.
Según un documento obtenido recientemente, el personal de BSO ha sido instruido a informar proactivamente que la distribución de materiales, incluida la entrega de flores, contraviene las normas del recinto. Aquellos que sean sorprendidos repartiendo flores recibirán una advertencia formal y, si se considera necesario, serán solicitados a abandonar el lugar. Esta política ha generado descontento entre muchos asistentes y músicos, quienes consideran que se penaliza a aquellos que simplemente desean expresar su cariño por la orquesta.
Richard Ranti, un músico retirado de la BSO que ha dedicado más de tres décadas a la orquesta, fue uno de los afectados. Durante un intermedio en el Koussevitzky Music Shed, entregó una flor a un espectador y fue inmediatamente advertido por un asistente sobre las nuevas regulaciones. Su reacción fue de frustración: “El policy es ridículo. Están castigando a la gente por amar a la orquesta. Eso no parece una buena manera de construir audiencia”.
La historia detrás de las flores rojas se remonta a la primavera, cuando comenzaron a aparecer en los conciertos, con muchos músicos luciendo boutonnieres hechos de este color. Este movimiento ha crecido en popularidad, con la Campaña de la Flor Roja, iniciada en marzo, que busca revertir la decisión sobre la salida de Nelsons. Sus promotores, George Whiting y Quinn MacKenzie, han sido una presencia activa en Tanglewood, visibles con camisetas que presentan el rostro de Nelsons e inscrito “REINSTATE”, muy inspiradas en el famoso cartel de esperanza de Shepard Fairey.
A pesar de las restricciones, la demanda de las flores sigue en aumento. Durante un concierto el 10 de julio, se distribuyeron rápidamente las 25 flores que Whiting y MacKenzie llevaron, sugiriendo que el interés por el movimiento es considerable. Además, varios negocios locales, como un restaurante japonés en Great Barrington, han comenzado a ofrecer flores rojas a los comensales, fomentando una discusión sobre la situación conflictiva que afecta a la orquesta.
Es importante resaltar que, aunque las políticas de no solicitación son comunes en las artes escénicas, las nuevas directrices de Tanglewood parecen ir más allá. La BSO ha comparado su normativa en relación a las flores con otras restricciones, como el uso de cámaras durante los conciertos, aunque muchos se cuestionan si amonestar a sus leales seguidores por portar simple simbolismo resulta un enfoque adecuado.
Mientras tanto, la atmósfera en Tanglewood ha tomado un giro tenso, con Ranti describiendo su tristeza por el ambiente actual. “Amo Tanglewood más que cualquier otro lugar en el planeta. Es realmente doloroso lo que está sucediendo”, concluyó. En este escenario, el futuro de la orquesta y la relación con su público continúa en un delicado equilibrio, marcado por pasiones, esperanzas y una flor roja que se ha convertido en símbolo de resistencia.
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