La lucha contra el narcotráfico y la violencia en América Latina ha encontrado un nuevo capítulo en Costa Rica, donde la captura de Alejandro Arias Monge, conocido como “el Diablo”, marca un hito significativo. El criminal, considerado el narcotraficante más buscado del país y buscado por Estados Unidos con una recompensa de 500,000 dólares, fue arrestado en un intenso operativo que dejó un saldo de un presunto criminal muerto y ocho agentes heridos.
La detención ocurrió en la madrugada del pasado viernes en Río Frío, en la provincia de Heredia, a aproximadamente 90 kilómetros al noreste de la capital, San José. Arias, quien ha evadido la justicia durante diez años, enfrenta múltiples cargos que incluyen narcotráfico, homicidio agravado y lavado de dinero. Según la Embajada de Estados Unidos en San José, él era el líder de una violenta organización criminal transnacional que ha contribuido significativamente a la escalada de la violencia en la región.
El fiscal general de Costa Rica, Carlo Díaz, indicó que la solicitud formal de extradición de Estados Unidos será evaluada en su momento. Por su parte, Michael Soto, director del Organismo de Investigación Judicial, destacó el vínculo de Arias con aproximadamente 200 homicidios, una estadística alarmante que subraya la gravedad de su actividad delictiva.
La operación no solo resultó en la captura de Arias, sino que también desmanteló un encuentro entre líderes de organizaciones criminales. Durante el enfrentamiento, se mencionó que en el lugar se encontraban los tres criminales más buscados del país, responsable de un total de 360 asesinatos. Todo esto ocurrió en medio de un intenso intercambio de disparos, con un total de 2,500 impactos registrados.
Las autoridades sospechan que “el Diablo” había estado oculto en Nicaragua antes de su arresto. La captura resalta un cambio preocupante para Costa Rica, que en años recientes ha visto un aumento en su tasa de homicidios, registrando 16.8 por cada 100,000 habitantes en 2025.
En este contexto, la operación se apoyó en tecnología avanzada, incluyendo drones que los criminales usaban para supervisar a la policía. La astucia de los agentes fue clave para el éxito del operativo, que se llevó a cabo en momentos en que los delincuentes distraídos cambiaban la batería de un dron.
Una situación intensa que llevó a Soto a calificarla como una de las (experiencias más fuertes) que había vivido en su carrera. A medida que las autoridades continúan su trabajo, el arresto de Arias Monge podría ser un paso crucial en la lucha por restaurar la seguridad en el país.
Actualización: Este artículo tiene información hasta el 24 de julio de 2026.
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