México y Estados Unidos han acordado priorizar la integración de cadenas de valor y aumentar el valor agregado nacional para fortalecer la manufactura en América del Norte, un objetivo clave en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta colaboración es vista como un camino hacia la creación de más empleos y mejores salarios, según declaraciones del sector empresarial mexicano.
La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) indicó que robustecer la manufactura de la región no solo protege ante disrupciones globales, sino que también asegura un flujo estable de inversión significativa y resguarda la capacidad productiva. Así lo enfatizó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora, quien señaló que, con un acuerdo que se extiende por al menos diez años más, México se posiciona como el socio más relevante de Estados Unidos para mejorar la competitividad y la relocalización de la actividad manufacturera.
Durante la tercera ronda de negociaciones bilaterales de la Revisión Conjunta del T-MEC, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el embajador de Estados Unidos, Jamieson Greer, reafirmaron su compromiso en optimizar las cadenas regionales de suministro. Concamin destacó que la verdadera oportunidad se encuentra en incrementar de manera significativa el valor agregado nacional en las exportaciones.
El sector industrial sostuvo que depender únicamente del ensamblaje de insumos importados es insuficiente. Integrar proveedores locales en sectores estratégicos como el automotriz, el siderúrgico y el de componentes de aluminio podría generar un efecto multiplicador en el empleo formal y en salarios, beneficiando así a la economía en general.
El proceso de revisión institucional busca generar certidumbre a largo plazo para las inversiones. La confirmación de una cuarta ronda de negociaciones en Washington, D.C., programada para septiembre de 2026, evidencia que ambas naciones mantendrán canales de comunicación formales y técnicos. Sectores clave, como la siderurgia, la agricultura, los servicios financieros y la industria automotriz, se beneficiarán de las reglas claras que surgirán de este proceso.
Además, la industria nacional ha expresado total disposición para colaborar en este proceso de negociación, aportando diagnósticos técnicos que faciliten la construcción de una manufactura más competitiva y en beneficio del crecimiento económico del país. Un dato destacable es que México, siendo el primer comprador mundial de bienes estadounidenses, generó empleo también en Estados Unidos al importar más de 330,000 millones de dólares en mercancías de ese país el año pasado.
En suma, la relación entre México y Estados Unidos en el ámbito manufacturero es de vital importancia para el desarrollo económico de ambas naciones, asegurando no solo el crecimiento sostenible, sino también la creación de empleos de calidad y el aumento de ingresos para las familias.
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