Desde el 17 de abril, el Instituto Politécnico Nacional ha visto intensificarse un conflicto estudiantil que ha llevado a la ocupación de las instalaciones del Canal 11. Este movimiento reclama, entre otros puntos, una mayor transparencia en la gestión de recursos y la mejora de la infraestructura de las escuelas, laboratorios, e insumos para prácticas, así como la destitución de su director general. Aunque los reclamos no están dirigidos específicamente al Canal 11, la ocupación busca visibilizar las demandas en un contexto complejo.
El Canal 11, un medio público de gran relevancia en el país con más de seis décadas de trayectoria en la difusión cultural, científica y educativa, ha padecido transformaciones que han afectado su independencia. Ahora se encuentra operando bajo lo que se ha denominado la 4T, una época que muchos críticos argumentan ha convertido a la televisora en un instrumento del régimen.
Sin embargo, no se ha tomado en cuenta el impacto colateral de esta ocupación. El Canal alberga un archivo audiovisual invaluable, que es un recurso esencial para investigadores, analistas y escritores. Este acervo, que resguarda cerca de 67 años de material histórico, cultural y periodístico, incluye grabaciones reconocidas mundialmente, como las del archivo de Cristina Pacheco, así como programas de divulgación científica y culturales. La interrupción prolongada del acceso y mantenimiento de estos archivos presenta un riesgo significativo; la condición de temperatura y humedad debe controlarse meticulosamente para evitar un deterioro irreversible.
Un aspecto de este acervo que podría pasar desapercibido es la colección de programas de rock, que representan un testimonio fundamental de un género musical juvenil. “Rock en la Cultura”, emitido entre 1973 y finales de los años setenta, se convirtió en una ventana para grupos que, en medio de la censura y represión gubernamental del rock nacional tras el Festival de Avándaro de 1971, lograron sobrevivir. Entre sus grabaciones, destacan intervenciones de artistas como Javier Bátiz y Medusa, quienes encontraron en este espacio una oportunidad única para expresarse.
Más tarde, a partir de 2001, el Canal tuvo el programa “Sónicamente”, que continuó el legado de “Rock en la Cultura” hasta 2008, donde bandas icónicas como Molotov y El Tri también dejaron su huella. Este acervo no solo es un legado cultural; es una parte integral de la historia musical de México.
Ante la preocupación por el deterioro potencial de estos archivos, un grupo de investigadores y escritores de rock ha solicitado urgentemente que se permita el acceso a personal capacitado para su mantenimiento. Además, se ha pedido a la directora del Canal, Renata Turrent, que facilite la consulta de los archivos históricos de “Rock en la Cultura” y “Sónicamente”, asegurando así que este patrimonio cultural no se vea comprometido.
Mientras el conflicto en el Instituto Politécnico Nacional continúa, la situación del Canal 11 subraya la necesidad de equilibrar la protesta estudiantil con la responsabilidad de preservar un acervo que puede ser irrecuperable si no se actúa de inmediato. La cultura no solo debe resistir, sino también prosperar, incluso en tiempos de crisis.
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