El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dado un paso significativo en apoyo a la economía boliviana, al anunciar un programa de facilidad ampliada (EFF) valorado en 1,900 millones de dólares, con un plazo de ejecución de 36 meses. Este anuncio se produjo el miércoles y está destinado a respaldar el plan de reformas económicas implementado por el gobierno de Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia el 8 de noviembre de 2025.
El paquete, que debe ser aprobado por el directorio del FMI, se estructura para enfrentar los desafíos macroeconómicos que ha atravesado Bolivia. En los últimos tiempos, el país ha lidiado con problemas como un déficit fiscal creciente, la disminución de la producción petrolera y la caída de las reservas de divisas, además de una alta inflación. La misión del FMI, liderada por Joana Pereira, destacó la necesidad de este apoyo en un contexto de serias dificultades.
Los programas de facilidad ampliada, por su diseño, ofrecen a los países miembros un respiro en los reembolsos, a la vez que permiten abordar problemas de balanza de pagos a mediano plazo. En este caso, se espera que el respaldo del FMI no solo sirva para estabilizar la economía boliviana, sino que también funcione como un catalizador para atraer financiamiento adicional de instituciones como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Se prevé que, junto a estos recursos, se genere un paquete total de más de 5,000 millones de dólares durante la vigencia del programa.
Sin embargo, el contexto político de Bolivia también trae consigo desafíos adicionales. El gobierno de Paz enfrenta la oposición de figuras como el expresidente Evo Morales, quien se encuentra en la clandestinidad e influye en las tensiones sociales del país. Las manifestaciones han alcanzado niveles de paralización, con episodios de protestas que duraron más de siete semanas entre mayo y junio de 2026.
En respuesta a estas situaciones, el FMI ha subrayado que la administración actual está implementando un riguroso plan de reformas que busca reconstruir la resiliencia económica de Bolivia. Los expertos han delineado objetivos claros: reducir el ratio de deuda pública respecto al PIB, preservar el gasto en protección social, modernizar el régimen monetario y cambiario, y mejorar tanto la supervisión del sector financiero como la competitividad del país.
Así, el programa del FMI se presenta como una oportunidad crucial no solo para enfrentar la crisis actual, sino también para encauzar a Bolivia hacia un crecimiento económico sostenible en los próximos años. Con la combinación de reformas internas y apoyo internacional, se espera que Bolivia logre superar sus complicaciones financieras y resurgir más fuerte en el panorama económico regional.
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