El mundo del cine español ha perdido a un destacado representante del arte actoral: Manolo Solo. A los 62 años, el actor falleció debido a un cáncer, como confirmó la Academia de Cine. Con una carrera que abarcó más de 30 años, Solo dejó una huella imborrable en el teatro, el cine y la televisión, convirtiéndose en un referente por su talento y dedicación.
Uno de sus papeles más memorables fue el de Santi Triana en la aclamada película Tarde para la ira (2016), dirigida por Raúl Arévalo. Aunque su aparición fue breve, su interpretación le valió el Goya a Mejor actor de reparto en 2017 en la 31ª edición de los premios. Este reconocimiento consolidó su estatus en la industria y marcó un hito en su trayectoria.
En sus últimos años, Manolo Solo continuó brillando en la pantalla. En 2025, interpretó al militar y exministro Manuel Gutiérrez Mellado en la miniserie Anatomía de un instante, que retrata el intentado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Su personaje, un testimonio de lealtad y compromiso, resonó profundamente en el público, evocando una época crucial de la historia de España.
Ese mismo año, se destacó como Fernando en Una quinta portuguesa, una historia que narra las dificultades de un profesor de geografía que busca un nuevo comienzo en Portugal. Su interpretación en esta película le valió otra nominación al Goya, reafirmando su capacidad para crear personajes entrañables y complejos.
Manolo Solo no se limitó al cine, sino que también participó en la película Cerrar los ojos (2023), dirigida por Víctor Erice. En esta obra, encarnó a Miguel Garay, un cineasta marcado por la pérdida y la nostalgia, cuyo viaje de vida se desarrolla a través de los recuerdos y los ecos de una historia sin concluir. Esta actuación le otorgó su segunda nominación al Goya como mejor actor protagonista, destacando de nuevo su versatilidad.
Otro de sus papeles destacados fue Miralles en El buen patrón (2021), donde actuó como la conciencia del personaje principal, Julio Blanco, interpretado por Javier Bardem. Esta actuación le valió el Premio Carmen de la Academia de Cine de Andalucía y una tercera nominación al Goya, subrayando su capacidad para aportar profundidad emocional a cualquier rol.
A lo largo de su carrera, Manolo Solo también interpretó al juez Pablo Ruz en B, la película (2015), sobre el caso Gürtel, ganando el premio de la Unión de Actores a mejor actor de reparto y logrando su primera nominación a los Goya. Su representación del juez fue un claro ejemplo de su talento para plasmar la realidad en la ficción, conectando con el público a través de historias relevantes que abordaron cuestiones sociales y políticas.
La trayectoria de Manolo Solo es un reflejo de su pasión por la actuación y su compromiso con contar historias que marcan. Su legado continuará viviendo a través de las obras que dejó atrás y de los recuerdos que compartió con el público. En este triste momento, se recuerda no solo al actor, sino al hombre que supo emocionar y conectar a través de su arte.
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