La demanda mundial de oro se mantuvo estable en el segundo trimestre de 2026, alcanzando un total de 1,268.9 toneladas métricas. Este dato, revelado el pasado jueves, refleja un equilibrio notable en el mercado, donde las compras aceleradas por parte de los bancos centrales compensaron la caída en la inversión, según el Consejo Mundial del Oro (WGC).
A pesar de este estancamiento en la demanda general, los fondos cotizados en bolsa respaldados por oro experimentaron salidas significativas, ascendiendo a 45 toneladas durante el segundo trimestre. Este fenómeno se produce en un contexto donde el oro anticipó una de sus mayores caídas trimestrales desde 2013, con un descenso del 14 por ciento en su valor. En enero, el oro alcanzó un máximo histórico de 5,595 dólares la onza, impulsado por tensiones geopolíticas, como el conflicto en Irán, que exacerbaron las preocupaciones sobre la inflación energética y incentivaron las apuestas por un aumento en las tasas de interés.
La demanda neta de oro por parte de los bancos centrales despegó de manera notable en este periodo, liderada por países como Polonia y China. Se contabilizaron 289 toneladas, un aumento asombroso de cinco veces en comparación con la estimación revisada del primer trimestre, que era de 57 toneladas. Aunque se había previsto una demanda de 244 toneladas durante los primeros tres meses de 2026, esta cifra fue revisada a la baja tras recibir informes detallados de Turquía, Rusia y el fondo soberano Sofaz de Azerbaiyán sobre sus operaciones.
A pesar de este repunte, la demanda de oro por parte de los bancos centrales durante el primer semestre de 2026 fue la más baja desde 2022, subrayando una tendencia desigual en la adquisición de este metal precioso. Se anticipa que las compras netas se reduzcan en aproximadamente 100 toneladas para el resto del año, aunque la demanda de inversión, especialmente en mercados extrabursátiles, podría aumentar. Esto se debe a un incremento en la actividad en Asia, donde la preferencia por los lingotes, monedas y ETFs se ha intensificado entre los inversores.
En contraste, la demanda de joyería se enfrenta a desafíos significativos debido a los elevados precios, lo que ha llevado a los consumidores a ajustar el peso de sus compras. Esta presión se tradujo en una caída del 12% en la fabricación de joyería de oro en el segundo trimestre, con una producción total de 310.3 toneladas, especialmente marcada por reducciones en los mercados clave de China e India.
El panorama actual de la demanda de oro refleja la complejidad y volatilidad del mercado, donde los factores globales y las decisiones de los inversores juegan un papel crucial. A medida que avanza 2026, será fundamental observar cómo estas dinámicas impactan en la economía global y en el futuro del oro como refugio y activo de inversión.
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