El entusiasmo por el nearshoring en México, tan promovido en los últimos años, enfrenta una realidad que invita a la reflexión. Durante el primer trimestre de 2026, los anuncios de nuevos proyectos de inversión en el país sufrieron una caída cercana al 80% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este descenso se produce en un contexto de incertidumbre comercial y una cautela palpable por parte de los empresarios, en medio de la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A pesar de esta caída en los anuncios, el analista Alberto Quiroz de la consultoría Integralia, destaca que el fenómeno del nearshoring no ha desaparecido del todo. Las inauguraciones de proyectos industriales evidencian que algunas de las inversiones comprometidas en años anteriores están comenzando a materializarse. Quiroz señala que, a pesar de una merma en los nuevos anuncios, se han visto casi el triple de inauguraciones en comparación con el año previo, un dato que permite identificar qué inversiones están efectivamente avanzando.
Este contraste entre menos anuncios y más inauguraciones refleja la cautela que se vive en el sector de inversiones en México. Mientras las empresas se muestran reacias a lanzar nuevos proyectos, las inversiones ya anunciadas continúan su curso. Las inauguraciones se están concentrando particularmente en el corredor manufacturero del Bajío, que se extiende hacia el norte del país.
En cuanto a las regiones más atractivas para este tipo de inversiones, el Bajío lidera el mapa. Desde Querétaro y Guanajuato hasta San Luis Potosí, Nuevo León y Coahuila, se ha delineado una ruta clara favorecida por factores como la integración manufacturera y la cercanía a Estados Unidos. En términos sectoriales, el ámbito automotriz se mantiene como uno de los principales motores de estas inauguraciones, aunque también se están sumando iniciativas en la siderurgia, dispositivos médicos y centros de datos.
No obstante, persisten limitaciones para futuras decisiones de inversión. Quiroz menciona factores internos como la debilidad en los indicadores de inversión y elementos externos relacionados con el entorno regulatorio en México y las políticas comerciales de Estados Unidos. Además, el acceso a la energía es presentado como un desafío estructural que sigue marcando el curso de las inversiones.
Entre las inauguraciones más recientes, se enmarca la llegada de empresas destacadas en diferentes sectores. CELO, una firma española de manufactura, abrió una planta en Guanajuato con capacidad para producir 250 millones de tornillos al año. Baltimore Aircoll Company, de Estados Unidos, invirtió 100 millones de dólares en Nuevo León, creando más de 500 empleos directos en su primera planta en América Latina. Asimismo, Airbus, proveniente de los Países Bajos, estableció una nueva planta en Querétaro, dedicada a la producción de componentes aerospaciales.
Estos ejemplos ilustran la continua llegada de inversiones al país, pero también subrayan el desafío que enfrenta México en su intención de fortalecer su posición como un destino atractivo para nuevas inversiones, en un entorno que sigue siendo incierto y complicado.
Así, mientras las cifras de anuncios caen, el panorama para las inauguraciones parece más optimista, indicando que, si bien los nuevos proyectos pueden estar en espera, la materialización de inversiones anteriores sigue en marcha, marcando una delgada línea entre la cautela y la oportunidad en el bullicioso sector industrial mexicano.
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