Los rebeldes hutíes de Yemen han intensificado su actividad en el estrecho de Bab el Mandeb, donde han afirmado haber desviado hasta ocho petroleros saudíes el 1 de agosto de 2026. Esta acción forma parte del bloqueo naval impuesto a Arabia Saudita, generando preocupación por la seguridad del tráfico marítimo en una de las rutas más estratégicas del mundo.
El portavoz militar de la insurgencia hutí, Yahya Sari, comunicó a través de redes sociales que los buques fueron forzados a cambiar su rumbo hacia Al Raya al Salé, en una maniobra que se encuadra dentro de la política de “bloqueo por bloqueo”. Sari declaró: “Las Fuerzas Armadas confirman que continúan con la operación de bloqueo contra el enemigo saudí y que su mano alcanzará a sus buques siempre que sea posible”. Este pronunciamiento revela una determinación significativa por parte de los hutíes para desarticular las dinámicas de poder en la región y reclamar lo que consideran derechos del pueblo yemení.
Informes recientes de la firma Kpler indican que, a pesar de la tensión, el tráfico a través del estrecho se ha mantenido relativamente estable, con 41, 39 y 47 cruces en los días precedentes, lo que sugiere una resiliencia de las rutas comerciales a pesar de las amenazas presentes.
En respuesta a estas hostilidades, Arabia Saudita ha formado una nueva “Alianza Multinacional de Defensa Marítima” cuyo objetivo es proteger el tráfico marítimo en el mar Rojo. La creación de esta coalición fue formalizada el jueves anterior, tras una reunión con jefes de Estado Mayor de 43 países, incluyendo Kuwait, Qatar y Turquía, quienes firmaron el documento fundacional. La agrupación, con sede en Arabia Saudita, tiene un propósito claramente defensivo y pretende asegurar las rutas comerciales y las líneas de suministro de energía en la región.
Asociados a este contexto, el ataque aéreo del 13 de julio contra el aeropuerto de Saná, controlado por los hutíes, marcó un punto de inflexión que agravó las tensiones. Aunque Arabia Saudita no ha confirmado su responsabilidad, la respuesta hutí a estos ataques ha incluido operaciones contra instalaciones energéticas saudíes y el anuncio de un bloqueo marítimo formal en el mar Rojo el 20 de julio. Esto representa un giro estratégico, ya que Arabia Saudita ha redirigido sus exportaciones de crudo hacia esta ruta ante el cierre de facto del estrecho de Ormuz.
Desde 2023, los hutíes, respaldados por Irán, han atacado mercancías en el mar Rojo, lo que llevó a la implementación de misiones internacionales previas. Sin embargo, Emiratos Árabes Unidos y Omán no se han unido a esta nueva iniciativa saudí, a pesar de las preocupaciones compartidas sobre la seguridad en la región.
La situación sigue siendo volátil, con los recientes bloqueos que no solo afectan a la economía saudí, sino que también tienen repercusiones significativas en el ámbito internacional. El equilibrio de poder en esta parte del mundo no ha sido más que un escenario de creciente inestabilidad, donde cada movimiento tiene el potencial de desatar una crisis más amplia.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


