En junio de 2026, Austria se enfrenta a un alarmante récord de mortalidad relacionado con el calor. Un total de 395 personas perdieron la vida debido a las inusuales y extremas temperaturas que marcaron el mes, convirtiéndolo en el más caluroso desde que se tienen registros. Este impacto significativo ha sido documentado en los últimos informes del Ministerio de Sanidad, que enfatiza el desafío creciente que representa el cambio climático para el sistema de salud del país.
Este número de fallecidos, registrado por la Agencia de Seguridad Sanitaria y Alimenticia (AGES), es el más alto para junio desde que comenzaron las mediciones en 2017. En comparación con el mismo mes del año anterior, la cifra representa un aumento del 132 %, y un asombroso 96,5 % en relación con 2024. Anteriormente, el récord anual de muertes durante este mes se había fijado en 335 en 2019.
La AGES también señala que, entre junio y septiembre del año anterior, se registraron 449 muertes atribuidas a las altas temperaturas, mientras que el verano de 2025 acumuló un total de 989 muertes por la misma causa. La ministra de Sanidad, Korinna Schumann, ha calificado de “estremecedor” el número actual, subrayando que el calor ha dejado de ser un mero asunto de comodidad para convertirse en una amenaza clara para la salud y la vida.
Las elevadas temperaturas de junio alcanzaron un récord de 40,1 grados, y en julio se superó nuevamente la marca, alcanzando los 40,3 grados. Cifras también alarmantes se evidencian en la mortalidad total, que creció un 29 % entre el 29 de junio y el 5 de julio respecto a la media de las últimas dos décadas.
El fenómeno se ha vuelto más apremiante en un contexto donde, a lo largo de este verano, se han establecido nuevas máximas de temperatura noche en Viena. El 27,3 grados nocturnos también ha contribuido a la presión sobre el sistema sanitario, planteando nuevos retos para la atención pública en el país.
La AGES ha adaptado su enfoque de monitoreo, realizando por primera vez un seguimiento exhaustivo durante el verano, en lugar de evaluar los datos meses después. Este cambio busca facilitar una respuesta más ágil y eficaz frente a las tendencias y los riesgos asociados al calor extremo.
Con estos preocupantes datos, Austria se enfrenta a un desafío inminente. Las consecuencias del cambio climático son cada vez más evidentes, y abordar estos problemas será clave para proteger la salud pública y responder a las crecientes exigencias del clima actual.
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