Guatemala enfrenta una grave emergencia tras la reciente erupción del volcán de Fuego, el más activo de Centroamérica. El 4 de agosto de 2026, el gobierno declaró una alerta de “peligro”, que es el segundo nivel más alto de alerta, y comenzó la evacuación de los habitantes de comunidades cercanas, ubicadas a tan solo 35 kilómetros de la capital.
Desde la mañana de ese lunes, el coloso comenzó a mostrar signos de actividad eruptiva, intensificándose durante la noche con la expulsión de corrientes de lava y la ascensión de enormes columnas de gases y ceniza. Los residentes de dos caseríos en las faldas del volcán, como San Juan Alotenango, fueron trasladados a zonas de menor riesgo. En un salón comunal improvisado, se instalaron camas para que los evacuados pasaran la noche, mientras llevaban consigo solo lo esencial: un puñado de ropa y alimentos.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) emitió una “alerta anaranjada” a nivel nacional, instando a las instituciones a prepararse para cualquier eventualidad. Valeria Urízar, vocera de la Conred, hizo un llamado a la “autoevacuación” para aquellos que se sintieran en peligro. A día de hoy, no se ha registrado un total de personas evacuadas.
El Instituto de Vulcanología (Insivumeh) ha señalado que la erupción se mantiene en su fase más intensa, advirtiendo sobre deslizamientos de material ardiente que amenazan las comunidades. Este incremento en el número y tamaño de las corrientes de lava es considerado una de las principales amenazas para la población cercana al volcán.
Además, el Ministerio de Educación ha suspendido las clases presenciales en tres municipios aledaños como medida preventiva. La policía de tránsito ha cerrado una carretera que conecta la costa sur con la ciudad colonial de Antigua, uno de los principales destinos turísticos del país.
Los expertos del Insivumeh han reportado que la fuente de lava alcanza alturas de entre 200 y 300 metros sobre el cráter, mientras que la columna de ceniza podría superar los 7,000 metros. Esta ceniza dispersada puede alcanzar hasta 130 kilómetros en dirección oeste, tocando las costas del Pacífico. Aunque se han recomendado precauciones para el tráfico aéreo, hasta el momento el aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala no ha sido afectado.
La actividad del volcán de Fuego no es un fenómeno nuevo. En febrero y junio de 2025, se registraron erupciones que obligaron a evacuar a aproximadamente 800 personas. La historia del volcán también está marcada por una erupción en 1932, que arrojó cenizas profundas que llegaron a El Salvador y Honduras. Situado entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, el volcán de Fuego se mantendrá en el centro de atención mientras las autoridades y la población toman medidas para asegurar su seguridad en esta crisis natural.
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