En abril de este año, dos artistas indias, Srishti Gupta y Akriti Choudhary, fueron arrestadas en Greater Noida, una ciudad industrial cercana a Nueva Delhi, mientras protestaban junto a trabajadores de fábricas que demandaban salarios justos y mejores condiciones laborales. Este evento ha suscitado una ola de apoyo y solidaridad en el ámbito artístico de India.
Un mes después de su arresto, se lanzó una petición en Change.org exigiendo la liberación de Gupta y Choudhary, la cual ha reunido hasta ahora 2,345 firmas. La iniciativa fue impulsada por Shaleen Wadhwana, quien destacó que los artistas nunca pensaron que su acto de expresión, que incluía dibujos y poesía en medio de una protesta, se consideraría un crimen. Wadhwana también criticó la interpretación de la ley que sostiene que los artistas no son “trabajadores ni empleados”, sugiriendo que su mera presencia en la protesta se ha vuelto objeto de criminalización.
Los disturbios en Noida llevaron a la arresto de más de 300 personas, mientras miles de trabajadores se manifestaban. Gupta y Choudhary fueron detenidas en una estación de metro, y Gupta, durante su arresto, transmitió el suceso en vivo a través de Instagram. Su defensa legal subraya que su arresto fue ilegal, argumentando que no se cumplió con el protocolo que exige la presencia de oficiales femeninas para arrestar a mujeres.
El impacto de su arresto ha resonado fuertemente en las redes sociales, generando un movimiento de apoyo hacia la libertad de expresión artística en India. Reconocidos artistas como Shuddhabrata Sengupta y Parismita Singh han alzado su voz en Instagram, llamando a la justicia y enfatizando la fragilidad de los derechos de protesta y expresión.
El 24 de julio, Sengupta compartió una experiencia en la que visitó a Gupta en prisión. Durante su encuentro, Gupta reveló que, a pesar de su situación, estaba creando obras y brindando talleres de arte a otras internas y sus hijos. Este acto de resiliencia demuestra no solo su pasión por el arte, sino también su compromiso con el empoderamiento incluso en circunstancias adversas.
A día de hoy, 117 días después de su arresto, la situación de Gupta y Choudhary sigue siendo crítica, reflejando la lucha por los derechos de los trabajadores y la libertad de expresión artística en India. Esta historia continúa captando la atención de la opinión pública y resalta la importancia de la solidaridad en la defensa de los derechos humanos.
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