El peso mexicano ha mostrado un comportamiento positivo en la última sesión de la semana, fortaleciendo su posición frente al dólar estadounidense tras una ligera debilidad de esta moneda. Este movimiento se produce luego de la publicación de cifras laborales en Estados Unidos que no cumplieron con las expectativas del mercado y que han llevado a los inversores a reconsiderar las posibilidades de un aumento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed).
En esta jornada, el tipo de cambio se estableció en 17.1385 pesos por dólar, marcando un avance respecto al cierre del día anterior, que fue de 17.2098 pesos. Esto se traduce en una apreciación de 7.13 centavos o un 0.41 por ciento. Durante la sesión, el precio del dólar osciló entre un máximo de 17.2150 unidades y un mínimo de 17.0929, nivel que no se veía desde el 23 de febrero. Adicionalmente, el Índice Dólar (DXY), que mide el rendimiento del dólar en comparación con otras seis divisas, cayó un 0.39% hasta alcanzar 99.54 puntos.
Las nóminas no agrícolas en Estados Unidos registraron una disminución de 23,000 puestos de trabajo el mes pasado, contrastando con un incremento revisado a la baja de 20,000 empleos el mes anterior. El consenso del mercado había anticipado un crecimiento de 80,000 puestos. Como consecuencia de este informe, las expectativas de una subida de tasas por parte de la Fed han disminuido considerablemente. Actualmente, la probabilidad de un aumento en la reunión programada para septiembre se sitúa en un 44%, según el análisis proporcionado por Fed Watch del CME.
El peso mexicano ha extendido su avance hasta alcanzar niveles no vistos desde el 23 de febrero, impulsado por la debilidad del dólar y un reajuste de las expectativas en relación con las tasas de interés de la Fed. Se han identificado niveles de soporte y resistencia en 17.07 y 17.21 pesos, respectivamente, según expertos del mercado.
En el ámbito local, la inflación ha mostrado signos de desaceleración, bajando a 3.12% anual en julio, un ritmo que no se observaba desde hace seis años. La inflación subyacente, que excluye productos de alta volatilidad, también cedió terreno, situándose en 3.95%. Los analistas de GBM predicen que en la segunda mitad del año, el componente subyacente se mantendrá en niveles similares, aunque el índice no subyacente podría experimentar un repunte debido a bases de comparación desfavorables y a complicaciones derivadas del fenómeno de El Niño.
Finalmente, en el ámbito internacional, la semana estuvo marcada por un optimismo renovado en torno a los diálogos entre Estados Unidos e Irán. Un funcionario estadounidense comentó sobre los avances en las conversaciones entre Irán y Omán, lo que ha aumentado el apetito por el riesgo entre los operadores. La combinación de este optimismo y la volatilidad del dólar han generado un resultado favorable para el peso, que, en comparación con el cierre de 17.3207 pesos el viernes anterior, ha conseguido una apreciación acumulada de 18.22 centavos, equivalente a un 1.05 por ciento.
En conclusión, el entorno económico actual ha permitido al peso mexicano mostrar un fortalecimiento notable, impulsado por factores tanto locales como globales. La fluctuación del dólar y la moderación en la inflación son señales alentadoras, mientras que los operadores permanecen atentos a los futuros movimientos de la Reserva Federal en un contexto económico que sigue siendo incierto.
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