Un fuerte movimiento telúrico sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026, generando devastadoras consecuencias, especialmente en la región del Chocó. El sismo, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, ha colapsado al menos 25 estructuras en Cali, dejando a muchas personas atrapadas entre escombros. El alcalde de la ciudad, Alejandro Eder, ha solicitado la intervención de equipos de rescate provenientes de Bogotá y Medellín para ayudar en la emergencia.
La situación es particularmente grave en Pereira, donde el alcalde Mauricio Salazar confirmó la triste cifra de 18 fallecidos. Además, se reportaron 27 muertes en el Valle del Cauca y dos en Manizales, dejando un rastro de dolor en las comunidades afectadas. Las labores de rescate continúan, y se teme que el número de víctimas pueda aumentar a medida que avancen las investigaciones en las áreas más impactadas.
En Cali, el panorama es alarmante. Las estructuras colapsadas han ocasionado un caos significativo, poniendo en riesgo la vida de quienes aún permanecen atrapados. Por si fuera poco, varios aeropuertos de la región han suspendido operaciones, obligados por la necesidad de realizar exhaustivas revisiones de seguridad.
Quibdó, capital del Chocó, no ha salido ilesa de este desastre; allí también se han registrado heridos y daños severos. En Manizales, la situación es igualmente preocupante, ya que una de las torres de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario sufrió un colapso parcial, dando cuenta de la magnitud del fenómeno.
El temblor fue perceptible en amplias regiones del país, incluyendo Bogotá, y su impacto se sintió incluso en sectores de Ecuador, Panamá y Venezuela. Las autoridades de las distintas ciudades afectadas se mantienen en estado de alerta, enfocadas en las labores de búsqueda y rescate que se intensifican con cada hora que pasa.
La comunidad colombiana se une en esta difícil batalla contra la adversidad, mientras espera encontrar la mayor cantidad de sobrevivientes posible en medio del desolador paisaje que ha dejado este sismo. La solidaridad entre los pueblos se hace más necesaria que nunca en estos momentos críticos.
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