Durante los últimos tres años, en medio de la incertidumbre comercial y las tensiones arancelarias generadas por Estados Unidos, dos estados mexicanos han sobresalido en dinamismo económico: Hidalgo y Chiapas. Ambos han registrado tasas de crecimiento promedio anual superiores al 3%.
De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la economía nacional experimentó una ligera caída de -0.16% en su media anual entre el segundo trimestre de 2023 y los primeros tres meses de 2026. Sin embargo, en el ámbito subnacional, 17 de los 32 estados mostraron variaciones positivas en sus actividades económicas durante este periodo. El liderazgo en crecimiento fue para Hidalgo, que reportó un notable incremento de 3.56% en su ITAEE.
Este crecimiento en Hidalgo ha tenido diversas fuentes. La construcción, por ejemplo, creció un 23.03%, mientras que los servicios relacionados con el turismo se elevaron en un 8.87%. Las industrias manufactureras también contribuyeron con un aumento del 3.36%. Aunque el sector agrícola sufrió un retroceso del 6.13% debido a condiciones climáticas adversas, los efectos positivos de la vivienda social impulsada por el Programa de Vivienda para el Bienestar y una inversión privada histórica de 125,800 millones de pesos, distribuidos en 120 proyectos, han marcado un avance significativo. Este esfuerzo ha estado enfocado en sectores como el farmacéutico, automotriz y energías limpias.
Chiapas, en segundo lugar en el dinamismo económico, tuvo una tasa de crecimiento promedio anual de 3.32%. Sus pilares económicos son la minería, los servicios y el comercio, especialmente en el ámbito turístico. Acciones como la reducción de tarifas y una mayor inversión en publicidad han mejorado la percepción del destino, estimulando la demanda. Sin embargo, la construcción ha tenido un desempeño mixto, con avances en infraestructura fundamentales, como el puente Rizo de Oro, pero también enfrentando desafíos derivados de ajustes presupuestales y falta de coordinación entre niveles de gobierno que han afectado la obra pública.
Otros estados que superaron el 2% en su ITAEE durante este periodo incluyen a Colima y Tamaulipas. Mientras que Yucatán, Baja California Sur, Guanajuato, Nuevo León, Veracruz y Oaxaca lograron un crecimiento entre 1% y 2%. Por otro lado, Sinaloa, Puebla, Querétaro, Ciudad de México, Guerrero, Michoacán y Jalisco se ubicaron con crecimientos inferiores al 1%.
En un panorama más sombrío están Campeche y Tabasco, que reportaron las caídas más pronunciadas en su actividad económica. Ambas entidades dependen en gran medida de la minería petrolera, un sector que ha visto una contracción debido a la caída de los precios internacionales del crudo, además de un descenso en la industria de la construcción.
A medida que estas dinámicas evolutivas se mantienen, es evidente que la economía regional de México sigue enfrentando desafíos y oportunidades distintos, lo que hace necesario un continuo seguimiento de estos indicadores y sus implicaciones para el futuro.
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