Mohamed Attaoui experimentó una montaña rusa de emociones tras finalizar tercero en la final de los 800 metros del Campeonato Europeo en Birmingham. Este evento, celebrado el 13 de agosto de 2026, estuvo marcado por sentimientos encontrados: el recuerdo de su abuelo, fallecido recientemente, y la lucha por el oro tras su plata en Roma 2024. Además, hay un toque de camaradería en su historia, ya que se preparó para invitar a su compañero David Barroso a cenar, donde lo que ambos anhelaban era una buena pizza.
La final resultó ser más táctica y menos rápida de lo esperado. Attaoui registró un tiempo de 1:45.71, lo que lo colocó justo delante de Barroso, quien terminó con 1:45.75. El oro fue para el irlandés Mark English, con un tiempo destacado de 1:45.26, mientras que la sorpresa del evento fue el croata Marino Bloudek, quien se quedó con la plata al conseguir 1:45.62. Este bronce representa la segunda medalla significativa de la temporada para Attaoui, después de su exitoso desempeño en el campeonato mundial en sala en Torun.
Una de las situaciones más dramáticas del evento fue la lesión del británico Max Burgin, atleta conocido por su impresionante marca de 1:42.2 y que ocupó el sexto lugar en el Mundial de Tokio 2025, justo antes de la carrera. Este giro imprevisto impactó la categoría, donde los españoles enfrentaron adversarios de gran calibre. English, a sus 33 años, ha mejorado constantemente y llevaba años sin bajar de 1:44.5, lo que lo convirtió en un rival a tener en cuenta.
Attaoui había anticipado que la carrera no sería especialmente rápida, señalando en los días previos que “no creo que se baje de 1:43, porque no veo a nadie tirando desde el inicio”. Sin embargo, su camino hacia este campeonato no ha estado exento de dificultades. Sufrió complicaciones de salud durante la temporada, incluyendo una infección, y vivió la triste pérdida de su abuelo en su ciudad natal de Beni Melal, Marruecos.
Sorprendió a muchos al cambiar su estrategia, liderando la carrera junto a Bloudek, un movimiento inusual que mostró su determinación. English, conocido por su capacidad de competir en situaciones adversas, lanzó una ofensiva al sonido de la campana, manteniéndose en segundo lugar y, finalmente, pudo dar el golpe decisivo ante su público animador.
“Si bien no salgo del todo satisfecho, tengo un bronce que no está nada mal”, reflexionó Attaoui, quien también lamentó que le faltó fuerza en los metros finales, lo que le impidió alcanzar su objetivo dorado. Por su parte, Barroso se retiró orgulloso de su cuarto puesto pero con una sensación de cercanía a la medalla: “Me voy un poco con la espinita clavada, lo he tenido tan cerca…”.
La evolución de estos atletas promete seguir resonando en el ámbito del atletismo, y su próximo encuentro podría llevar a nuevos desafíos y emociones significativas en futuras competiciones.
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