Un Boeing 737 de Ryanair enfrentó un grave incidente el 10 de julio de 2026, cuando un pasajero sufrió lesiones tras ser parcialmente succionado por una ventanilla rota, poco después de despegar de Tesalónica, Grecia, con destino a Alemania. La situación obligó a la aeronave a realizar un aterrizaje de emergencia. Según la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB), restos de aves fueron hallados en el motor del avión, un hecho crítico que subraya las preocupaciones sobre la seguridad aérea.
Aproximadamente nueve minutos y veinte segundos tras el despegue, se registró un fuerte estallido en la cabina, captado por el audio del vuelo. Este ruido, resultante de piezas del motor número 2 que destrozaron la ventanilla, también causó daños en otras partes del fuselaje. El pasajero, un hombre de 61 años, que se encontraba sentado junto a la ventanilla, sufrió diversas lesiones, incluyendo daños en el cuello y el hombro, así como quemaduras por fricción. Afortunadamente, otros pasajeros lograron devolverlo al interior de la cabina, evitando un desenlace más trágico.
El informe preliminar de la NTSB indica que la tripulación había reportado cuatro posibles impactos de aves en el motor en los 12 meses previos al incidente, con restos encontrados en dos de esos eventos. Sin embargo, las inspecciones de mantenimiento no habían detectado daños significativos. Tras el accidente, el análisis del motor CFM, desarrollado por Safran y General Electric, reveló que los álabes del ventilador estaban fracturados y se recuperaron tres fragmentos sueltos.
Las azafatas del vuelo reportaron una intensa vibración, así como la existencia de humo o niebla en la cabina, lo que llevó a la caída de las máscaras de oxígeno. Ryanair decidió no hacer comentarios sobre el asunto, mientras que CFM confirmó su colaboración plena con la investigación. Boeing, por su parte, remitió el caso a la NTSB, cumpliendo con los protocolos establecidos.
La NTSB también está evaluando si el episodio guarda relación con un trágico incidente ocurrido en abril de 2018 en un vuelo de Southwest Airlines, donde una pasajera falleció tras ser parcialmente succionada por una ventana. Este incidente resalta la importancia de investigar las similitudes entre casos previos y el actual, especialmente aquellos que involucran motores similares que han causado daños a la estructura de la aeronave en el pasado.
A medida que se desarrolla la investigación, la seguridad en el ámbito de la aviación sigue siendo un tema de máxima relevancia, recordando a todos la necesidad de mantener rigurosas normas de mantenimiento y supervisión de los equipos.
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