Las devastadoras inundaciones de la semana pasada en los Estados alemanes de Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado ya han entrado en los anales como una de las peores tragedias naturales en la historia del país; más de 165 personas han perdido la vida y los daños son enormes.
Pero en medio de la conmoción y el luto, el país ha abierto también el debate en torno a cómo pudo ocurrir el desastre, que sorprendió de noche a la población afectada, y si se pudo haber avisado antes a los habitantes de las zonas afectadas. Las críticas sobre la gestión del Gobierno federal que encabeza Angela Merkel y la responsabilidad de las autoridades regionales en la alerta a la población emergieron este lunes con fuerza.
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El Servicio Meteorológico alemán (DWD) había pronosticado fuertes lluvias días antes. “El lunes [día 12] pudimos emitir la información preliminar, que ya decía que se esperaban hasta 200 litros de precipitación por metro cuadrado”, declaró a la agencia alemana DPA Franz-Josef Molé, jefe del Centro de Previsión y Asesoramiento del DWD. “A nosotros, como meteorólogos, no nos sorprendió”, admitió, por su parte Andreas Friedrich, experto en tornados y portavoz del organismo. “El martes, tras la confirmación de los modelos, emitimos un aviso de mal tiempo extremo, precisamente para las regiones que ahora están afectadas”, añadió.
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El Partido Liberal (FDP) apuntó directamente al ministro del Interior, Horst Seehofer, a quien responsabilizó del fracaso en la prevención. “Las advertencias oportunas de los meteorólogos no han sido suficientemente comunicadas a los ciudadanos, ni por las autoridades, ni por las emisoras públicas”, denunció el vicepresidente del grupo parlamentario del FDP, Michael Theurer.
Seehofer calificó las críticas de sus rivales políticos como una “retórica barata de campaña electoral” —los alemanes acudirán a las urnas el 26 de septiembre— y apuntó hacia los gobiernos regionales, competentes para dar los avisos a la población. “El Servicio Meteorológico avisa de las inclemencias del tiempo. Estas alertas se transmiten a los Estados federales y de sus centros de control de inundaciones a los municipios, que son los que toman las decisiones”, se defendió Seehofer. “En caso de duda, la catástrofe no se declararía en Berlín, sino in situ. Los canales de información, de los que es responsable el Gobierno federal, han funcionado en cualquier caso”, sentenció.


