En la reciente prueba PISA 2025, México ha enfrentado un desafío significativo en el ámbito educativo: obtuvo una puntuación de 388 en matemáticas, lo que representa 75 puntos por debajo del promedio de la OCDE. Este resultado deja al 70% de los estudiantes de 15 años por debajo del nivel de competencia básica, subrayando una deficiencia preocupante en el sistema educativo nacional.
Una de las consecuencias más evidentes de este rezago educativo es su impacto en la alfabetización financiera de los adultos. Desde 2018, las métricas han permanecido estancadas en 58 sobre 100, según la Comisión para la Protección y Defensa de los Usuarios del Sistema Financiero (Condusef). Esta falta de habilidades matemáticas elementales complica la comprensión de conceptos básicos, como créditos, tasas de interés y presupuestos familiares.
Las competencias evaluadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en PISA son fundamentales para la administración adecuada del dinero en la vida cotidiana. En este contexto, se destacan algunas habilidades cruciales:
- Porcentajes y proporciones: Herramientas esenciales para calcular descuentos y detectar promociones engañosas.
- Precios unitarios: Facilitan la comparación de costos por kilo o litro entre diferentes productos.
- Interés simple y compuesto: Claves para evaluar créditos, préstamos y diversas inversiones.
- Lectura de tablas y gráficas: Ayudan en la interpretación de estados de cuenta y en decisiones de inversión.
Dado que el sistema educativo presenta áreas de mejora, se pueden implementar ejercicios prácticos en el hogar para fomentar el razonamiento matemático. A continuación, se detallan algunos ejemplos:
Descuento real vs. publicidad: Comparar el precio de una pantalla marcada con “hasta 40% de descuento” con su precio real, que podría resultar en un ahorro menos significativo.
Comparativa de precio por unidad: Analizar dos presentaciones diferentes de un detergente para determinar cuál es más económica.
Cálculo de interés simple: Evaluar el costo total de un préstamo de $2,000 al 5% mensual durante tres meses.
Pago mínimo en tarjeta de crédito: Reflexionar sobre cómo abonar solo el pago mínimo puede prolongar la deuda.
Interés compuesto y ahorro: Proyectar el crecimiento de una inversión inicial de $1,000 a un 10% anual, ilustrando el efecto del tiempo en el interés acumulado.
Distribución presupuestal: Analizar un ingreso mensual y identificar áreas que excedan el 30% del presupuesto, especialmente en vivienda o deudas.
Costo de financiamiento (contado vs. meses): Comparar el costo total de un artículo al pagarlo al contado versus en pagos, revelando el gasto adicional que puede representarle al consumidor.
Ajuste por inflación: Calcular cómo la inflación impacta un presupuesto inicial, como $3,000 en despensa, que requeriría una actualización a $3,240 para mantener el mismo nivel de compra.
Con estas actividades, las familias pueden no solo fortalecer sus habilidades matemáticas, sino también mejorar su capacidad para manejar sus finanzas de manera más efectiva. Este enfoque práctico y cotidiano puede ser clave para enfrentar el rezago educativo que enfrenta el país y sus implicaciones en la economía familiar. Es hora de convertir estos conocimientos en herramientas que beneficien la vida diaria y promuevan una sociedad más informada y financieramente consciente.
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