Corea del Norte ha dado un paso significativo en su programa nuclear. Un reciente informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), fechado el 28 de agosto de 2026, revela que el país ha construido una nueva instalación de enriquecimiento de uranio en su complejo nuclear de Yongbyon. Este nuevo edificio, diseñado para albergar hasta 28 cascadas de centrifugadoras, señala un notable avance en las capacidades nucleares de la nación. Además, el OIEA ha confirmado el inicio de operaciones en una planta ampliada en Kangson, cerca de Pyongyang, la cual comenzó a funcionar en enero de este mismo año.
La identificación de esta instalación en Yongbyon representa la segunda de su tipo en el complejo, una comparación que el OIEA realizó a partir de fotografías emitidas por los medios estatales norcoreanos. En esos medios, se puede ver al líder Kim Jong-un visitando la construcción en junio. Sin embargo, es importante señalar que el OIEA no tiene inspectores en terreno desde 2009, debido a la expulsión de su personal tras la interrupción de negociaciones sobre el programa atómico de Pionyang.
El OIEA también destacó que la nueva planta de Kangson, situada en un anexo construido en 2024, se encuentra operativa, lo que constituye una violación a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíben cualquier actividad de enriquecimiento de uranio en Corea del Norte. Rafael Grossi, director general del OIEA, expresó su preocupación a la junta de gobernadores del organismo sobre la continua operación de estas instalaciones y la probable expansión de la producción de material nuclear capaz de ser usado en armamento.
El desarrollo del armamento nuclear norcoreano se remonta a la retirada del país del Tratado de No Proliferación Nuclear en enero de 2003. Desde entonces, Pyongyang ha realizado seis ensayos nucleares, siendo el último en 2017. Las negociaciones con Estados Unidos han estado estancadas desde el fracaso de cumbres entre Kim Jong-un y Donald Trump en 2018 y 2019.
En una reciente visita a Yongbyon, Kim Jong-un afirmó que la capacidad de Corea del Norte para producir material nuclear adecuado para armamento se había más que duplicado en los últimos cinco años. Sin embargo, el OIEA carece de la capacidad para verificar esta afirmación debido a la ausencia de inspectores en el país. El nuevo edificio en Yongbyon, cuya magnitud se asemeja a otras instalaciones que han suministrado uranio para ensayos nucleares, podría permitir la producción de aproximadamente 85 kilogramos de uranio altamente enriquecido al año, potencialmente suficientes para crear entre tres y cuatro cabezas nucleares adicionales.
La disparidad en las estimaciones del arsenal nuclear de Corea del Norte se ha vuelto objeto de discusión entre aliados. Mientras que el ministro de Defensa surcoreano ha estimado que Pyongyang posee entre 80 y 120 ojivas nucleares, el presidente estadounidense ha hablado de una cifra muy inferior. Esta falta de consenso, combinada con la carencia de acceso del OIEA al terreno, ilustra cómo la comprensión internacional del programa nuclear norcoreano se basa en gran medida en la interpretación de imágenes satelitales y la propaganda oficial.
La simultánea expansión de las instalaciones en Yongbyon y Kangson indica que Pionyang ya no ve su arsenal nuclear como un mero instrumento de negociación, sino que lo considera una parte integral de su estrategia de seguridad. Mientras Estados Unidos explora nuevas oportunidades diplomáticas, Corea del Norte está avanzando sin mostrar señales de detener su producción de material fisible. Las implicaciones de este desarrollo son preocupantes y sugieren un cambio en la dinámica regional y global de seguridad.
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