“El mundo no necesita otro John Coltrane”, suele decir James Brandon Lewis (Buffalo, Nueva York, 38 años), votado el más prometedor saxo tenor de 2020 en la revista DownBeat. Sin embargo, no solo estilísticamente cabe compararle con quien nos legó Giant Steps —la música de Lewis discurre sin esfuerzo de la riqueza melódica a los más cáusticos arrebatos, desafiantes pero centrados— también por la innata curiosidad que le lleva a explorar disciplinas alejadas de la música. En su álbum Mollecular (2020), por ejemplo, empujó a su cuarteto a la plasmación jazzística de la estructura helicoidal del ADN… con resultados febriles, trascendentes, intrépidos.
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“Leonard Bernstein decía que el mejor modo de aprender algo es situándolo en otro contexto”, responde Lewis desde Roma, al inicio de su primera gira en mucho tiempo. “Es un sentimiento por el que trato de vivir. Ver la música desde la lente de la biología molecular le da una perspectiva fresca. El góspel fue parte de mi entorno cuando era niño, y es música que posee una fuerte identidad cultural, por lo que permea mi sonido. Resulta interesante que la percepción del sonido la influya tu entorno general, que no solo esté relacionada con la identidad cultural. Esto enriquece tu paleta sonora”.
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De gira por Italia y España como instrumentista en el homenaje al popular saxofonista argentino Leandro Gato Barbieri (1932-2016) concebido por el joven pianista italiano Giovanni Guidi, en Ojos de Gato Lewis comparte escenario con el trombonista Gianluca Petrella, el bajista Brandon López y los baterías Francisco Mela y Chad Taylor, cómplice habitual del neoyorquino. “Hace unos años, Laura Barbieri, su viuda, me contactó para que participase en el álbum que preparaba Giovanni, y accedí”, explica Lewis. “Devolvía así el favor a Giovanni y a su fallecido padre, Mario Guidi, y me sentí honrado de poder tocar con músicos conectados a Gato”.
Alumno en la Howard University de Washington D.C., cuyo curso de jazz fundó el trompetista Donald Byrd, y en la escuela de arte californiana Cal Arts, donde estudió con Charlie Haden, Wadada Leo Smith o Alphonso Johnson, Lewis encarna al compositor que no diferencia entre aulas o clubs. Sonny Rollins dijo de él que era “un joven prometedor, con un gran potencial, que ha escuchado a sus mayores”.


