Estudiantes de la Escuela Normal Rural “General Emiliano Zapata”, ubicada en Amilcingo, protagonizaron un violento episodio el pasado 21 de septiembre en el Palacio de Gobierno de Morelos. La situación se desató tras la cancelación de una audiencia que debía llevarse a cabo con la Gobernadora Margarita González Saravia. Los jóvenes, que buscaban negociar la asignación presupuestal de su escuela y su participación en el nombramiento de la directiva, no ocultaron su frustración. A las 13:00 horas comenzaron a lanzar rocas y palos contra el recinto gubernamental, mientras realizaban pintas con aerosol.
La situación se intensificó cuando, forzando una reja en la calle Galeana, rompieron los cristales de la fachada del Palacio. En un acto provocador, incendiaron colchones rociados con combustible y neumáticos en la Plaza de Armas de Cuernavaca, lo que generó densas columnas de humo que obligaron a los transeúntes a evacuar el área. La llegada de elementos policiales antimotines a la zona, aproximadamente a las 14:00 horas, no mitigó la tensión.
Durante la manifestación, algunas jóvenes encapuchadas denunciaron actos de intimidación por parte del Gobierno estatal, mencionando un helicóptero oficial que sobrevoló el área en varias ocasiones, lo que consideran una práctica recurrente sobre su plantel. Este conflicto no es nuevo; el clamor estudiantil lleva tres semanas sin actividades académicas debido a un paro de labores docentes, resultado de disputas con el Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM).
En un comunicado emitido el día anterior, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) acusó a la Gobernadora y al IEBEM de excluir a los estudiantes de las reuniones sobre la dirección del plantel. A pesar de sus reiteradas solicitudes, no han logrado ser considerados en los diálogos que afectan su futuro académico.
El IEBEM, bajo el liderazgo de Raúl Aguirre Espitia, declaró en una tarjeta informativa que ha estado atendiendo las inquietudes estudiantiles y ha mostrado disposición para dialogar, aunque las acciones de presión por parte de las normalistas no cesan y amenazan con intensificarse si no se reinstalan las mesas de negociación.
El entorno en Cuernavaca es tenso y refleja el profundo descontento de la comunidad estudiantil. Con este panorama, es evidente que la búsqueda de una solución al conflicto es urgente, no solo para normalistas, sino también para toda la comunidad educativa de Morelos. Las manifestantes han dejado claro que continuarán con sus movilizaciones hasta que las autoridades comprueben su compromiso con el diálogo y el respeto a sus demandas.
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