En marzo de 2016, Jon Shirley, ex presidente y director ejecutivo de Microsoft, y su esposa Kim, se trasladaron de Seattle a Washington, D.C., para participar en una reunión del Comité de Coleccionistas de la Galería Nacional de Arte. Durante su visita, tuvieron la oportunidad de observar de cerca la impresionante escultura Mountains and Clouds (1976/1986) de Alexander Calder, ubicada en el atrio del edificio Hart del Senado. A pesar de su largo aprecio por la obra del artista, lo que vieron les causó preocupación; mientras el componente estable de la escultura, conocido como las montañas, permanecía intacto, las cuatro nubes móviles que debían colgar desde el alto techo de 90 pies estaban ausentes.
Jon Shirley expresó a los medios que fue “sorprendente y desalentador” descubrir la ausencia de las nubes, retiradas tras analizar daños estructurales tras un terremoto. A partir de ese momento, los Shirleys decidieron invertir lo que fuera necesario para restaurar esta emblemática pieza de arte. Tras una década de esfuerzos y una inversión de aproximadamente 10 millones de dólares, sus acciones están a punto de dar frutos.
Mountains and Clouds es la última obra de Calder y se distingue por ser la única creación que integra un mobile y un stabile. Con un tamaño que la convierte en la mayor obra de arte público moderno en la capital de Estados Unidos —solo superada en dimensiones por el Monumento a Washington—, esta escultura simboliza un hito en el arte público americano. Jon Shirley afirmó que se trata de “una de las expresiones artísticas más poderosas en la capital de la nación”.
La historia detrás de esta escultura es igualmente fascinante. Seleccionada en 1975 por los arquitectos de los edificios del Capitolio y de Hart, fue aprobada por el senador Philip Hart de Michigan. Aunque Calder visitó Washington para dar su visto bueno al diseño en 1976, su fallecimiento al día siguiente en Nueva York marcó el fin de su participación. Tres años después, durante recortes presupuestarios en la construcción del edificio, se redujeron significativamente los fondos destinados a la escultura. Fue el senador Nicholas F. Brady quien, con el apoyo del célebre coleccionista Paul Mellon, lograron recaudar los fondos necesarios. La obra finalmente se dedicó en 1987.
Además de la significativa inversión financiera, la reconstrucción también ha requerido un esfuerzo monumental. La Fundación Calder, dirigida por el nieto del artista, Alexander S.C. Rower, descubrió que el mobile no fue diseñado con precisión según las indicaciones originales de Calder. La conservación de Mountains and Clouds emplea nuevas tecnologías que se alinean con la visión del artista. Jon Shirley destacó la importancia del apoyo bipartidista en el Congreso y la colaboración de un dedicado equipo gubernamental para hacer posible esta restauración.
La instalación de las piezas comenzó a finales de agosto, y Jon y Kim esperan el momento en que el motor se encienda y las nubes móviles se muevan tal como Calder lo imaginó. La obra, aunque no política en esencia, transmite un mensaje simbólico de equilibrio y armonía, lo cual puede resonar con los líderes políticos de D.C. como un recordatorio de lo que se puede lograr a través del trabajo conjunto.
Es importante destacar que la versión impresa de esta información contenía un error al mencionar el nombre por el cual se conoce el edificio Hart. En realidad, lleva el nombre de Philip Hart, no de Gary Hart. La restauración de Mountains and Clouds, con todo su proceso, encapsula una historia de dedicación y amor hacia el arte, mostrando que un compromiso genuino puede revivir piezas culturales significativas para las futuras generaciones.
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