El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, comunicó recientemente que corresponde a Estados Unidos tomar la decisión de poner fin a la guerra que actualmente enfrenta a ambos países. En declaraciones emitidas a través de Fox News el 24 de septiembre de 2026, Pezeshkian expresó que Teherán no desea prolongar el conflicto y subrayó su disposición a negociar con el gobierno de Donald Trump. Esta afirmación se produjo poco después de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde defendió la postura de Irán frente a la política estadounidense.
En su entrevista, Pezeshkian afirmó: “Cuando podemos resolver los problemas mediante el diálogo, no deberíamos recurrir a la violencia”. Sin embargo, relacionó el conflicto con “las instigaciones de Israel”, señalando que han sido una influencia en la guerra que ahora enfrentan. Además, enfatizó que “no deseamos continuar” con el enfrentamiento, dejando en manos de EE. UU. la decisión.
Pezeshkian había mantenido una actitud desafiante en su discurso ante la ONU, donde reiteró que Irán no se “doblaría de rodillas” ante Estados Unidos. Esto coincidió con el reconocimiento de Trump sobre la existencia de conversaciones entre ambas naciones. El presidente iraní también cuestionó la ruptura de un alto el fuego reciente, preguntando “¿por qué, dos semanas después de la firma de un acuerdo, decidieron volarlo por los aires?”.
El mandatario insistió en que Teherán está dispuesto a llegar a un acuerdo con Washington, siempre que se realice dentro de un marco jurídico internacional adecuado. Indicó que la postura de Estados Unidos marcaría la diferencia, independientemente de si se logra un acuerdo antes o después de las elecciones intermedias en EE. UU.
Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, participó en una reunión con el enviado de Trump, Steve Witkoff, y Jared Kushner, el yerno del presidente estadounidense, en el contexto de la Asamblea General. Sin embargo, esas conversaciones no generaron resultados inmediatos.
Pezeshkian sostuvo que la prioridad de Irán es resolver sus diferencias mediante el diálogo y reafirmó su desinterés en extender la guerra. En relación con los hutíes de Yemen, un grupo militante que Washington vincula con Irán, el presidente negó categoricamente que Teherán les dé órdenes, aclarando que “los hutíes son responsables de sus propios actos”.
Esta clarificación se produce en un momento de intensificación de la violencia en Yemen, donde los hutíes han estado lanzando misiles y realizando ataques. Arabia Saudí, junto a sus aliados, ha denunciado el apoyo de Irán a este movimiento, que cada vez más, ha llevado a un incremento en las tensiones regionales y ha afectado la seguridad del transporte marítimo del petróleo saudí.
En un contexto donde la estabilidad de la región es fundamental, las palabras de Pezeshkian y las dinámicas entre Irán y Estados Unidos podrían marcar un punto de inflexión. La posibilidad de una salida diplomática al conflicto se mantiene abierta, mientras las comunidades internacionales observan con atención los próximos pasos de los líderes involucrados.
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