La disponibilidad de agua en las viviendas ha mostrado un notable aumento en los últimos años, según un reciente informe del gobierno federal. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que entre 2020 y 2025, la proporción de hogares con acceso a agua entubada dentro de sus domicilios creció del 77.6% al 82.4%. Esto representa una mejora significativa, beneficiando a aproximadamente siete millones de personas en el país.
Durante la conferencia de prensa, se detalló que el gobierno está llevando a cabo una inversión histórica en infraestructura hídrica, superando los 180,000 millones de pesos. Uno de los aspectos más destacados fue la colaboración entre los distintos niveles de gobierno para erigir infraestructura básica, con el director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, informando sobre el desarrollo de 24,000 obras en 2,183 municipios, lo que representa un esfuerzo sin precedentes en la historia reciente del país.
Esta inversión también ha permitido recuperar cerca de 5,000 millones de metros cúbicos de agua, un volumen que podría abastecer a 90 millones de personas durante un año. Además, se han entregado 12,346 títulos de concesión a comunidades y pequeños productores que anteriormente dependían de pagos a particulares por el agua.
Sin embargo, los especialistas advierten que, a pesar de estos avances, el panorama sigue siendo desafiante. Roberto Constantino, integrante de la Red de Investigación en Agua de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), señala que México enfrenta una brecha presupuestaria significativa, dificultando el mantenimiento y la construcción de infraestructura a largo plazo. Los recursos destinados a estos proyectos son equivalentes a solo el 0.1% del PIB, en contraste con el 1.5% recomendado por estudios de la Cepal para América Latina.
Asimismo, Jorge Fuentes, director de Proyectos del Consejo Consultivo del Agua, enfatiza la necesidad de un análisis integral a largo plazo. Aunque el número de obras es impresionante, estas deben formar parte de un plan cohesionado que asegure la equidad en la distribución de recursos entre las diferentes entidades del país.
Ambos expertos coinciden en que el aumento en la proporción de viviendas con agua entubada no necesariamente significa que se haya cerrado la brecha en el acceso real al agua. La mera conexión a la red no garantiza un suministro constante y de calidad. Es crucial complementar los indicadores de infraestructura con datos sobre la continuidad del suministro: cuántas horas al día y cuántos días a la semana reciben agua las familias.
Este contexto resalta la complejidad de la situación hídrica en México, donde la cantidad de tuberías no es el único indicador de progreso. Garantizar un acceso efectivo al agua potable requiere un enfoque integral que contemple tanto la infraestructura como la sostenibilidad de los recursos hídricos, asegurando que cada hogar pueda gozar de este derecho fundamental.
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