Zinedine Zidane enfrentó un regreso desafiante a casa, donde la selección francesa no logró capitalizar su dominio sobre el campo. Aunque Francia controló el balón y el ritmo del juego, la defensa italiana, liderada por Alessandro Bastoni, neutralizó su ataque y el portero Gianluigi Donnarumma se convirtió en una barrera insuperable, dejando a los jugadores franceses frustrados. Esta jornada ocurrió el 2 de octubre de 2026, en el Stade de France.
A pesar de que Francia mantuvo un 20% más de posesión, la falta de la contundencia característica de Kylian Mbappé se hizo evidente. Jugadores como Doué, Olise y Cherki lograban penetrar bien en el área, pero carecían de claridad en los momentos cruciales, lo que impedía que Dembélé recibiera balones en posiciones peligrosas. En contraste, Italia, bajo la dirección de Roberto Mancini, se sintió cómoda defendiendo y esperando ocasiones al contraataque.
En un momento que llevó la preocupación a las gradas, Moise Kean falló una oportunidad clara. Tras un cambio de juego brillante de Frattesi, su remate no logró superar al arquero Mike Maignan, lo que dejó a los aficionados franceses suspirando de alivio. En otra jugada desconcertante, un saque de banda permitió a Pio Esposito asistir a Frattesi, quien falló una opción decantada, mientras que un gol de Kean fue anulado por fuera de juego.
Después del descanso, la figura de Donnarumma emergió como la protagonista. Su rendimiento fue excepcional, con paradas que dejaron a los espectadores atónitos. Realizó una impresionante doble parada ante disparos de Olise y Dembélé, además de rechazar otros intentos de Camavinga y Rabiot. Su actuación no solo mantuvo el arco en cero, sino que también motivó a un conjunto italiano que se mostraba decidido a resistir cualquier embate.
Francia finalmente logró marcar gracias a un increíble tiro libre de Olise, quien, desde posiciones complicadas, ajustó un potente disparo que impactó en el travesaño antes de entrar. Este gol generó una explosión de júbilo en el estadio, revitalizando a un equipo francés que parecía haber despertado tras el descanso.
Sin embargo, Italia no se rindió. A pesar del golpe, se mantuvo firme en defensa y subió líneas, atacando con más agresividad. Bastoni fue clave en una jugada brillante, robando un balón estratégico y definiendo con precisión. La situación de Francia se complicó aún más con la expulsión de Upamecano tras una falta sobre Kean, lo que dejó al equipo desmoralizado.
A través de este encuentro, Italia demostró que, a pesar de la falta de superestrellas, su cohesión y determinación son notables. Mientras tanto, Francia sigue buscando la delantera que la lleve a una victoria convincente, consciente de que hay áreas por mejorar en su enfoque de ataque. La lucha en el campo refleja no solo el esfuerzo de un equipo sino también la competencia feroz del fútbol internacional.
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