El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que su Administración no implementará la prohibición de las exportaciones de diésel, una amenaza que había circulado anteriormente. Esta declaración se produce en un contexto en el que los países del G7 han decidido liberar un total de 100 millones de barriles de petróleo crudo y diésel. Preguntado sobre esta medida, Trump afirmó que fue él quien instó a los líderes europeos a tomar tal acción, destacando que “Europa tiene mucho diésel” y subrayando la importancia de esta contribución a nivel mundial.
Durante su intervención, el presidente enfatizó: “No vamos a aplicar la prohibición de exportación; vamos a hacer lo que se supone que debemos hacer”. Además, se mostró confiado en que “vamos a tener mucho petróleo” pronto, sugiriendo que el conflicto con Irán se resolverá en un plazo breve, lo que podría llevar a una reducción de los precios del petróleo.
Horas antes, Trump había comunicado a través de sus redes sociales que los países europeos habían alcanzado un acuerdo para liberar una cantidad significativa de reservas de petróleo, enfatizando que el proceso comenzaría de inmediato. A pesar de sus declaraciones iniciales sobre una posible prohibición de exportaciones, el mandatario reconsideró esta postura, reconociendo que tal medida podría tener un efecto adverso en los precios de la gasolina en Estados Unidos.
Los países del G7 han establecido que la liberación de los 100 millones de barriles comenzará inmediatamente y se llevará a cabo a lo largo de cuatro meses, con un enfoque en liberar una cantidad sustancial de diésel en los primeros 20 días. Este acto se da en un contexto de crisis, donde el conflicto en Oriente Medio, particularmente la guerra con Irán y la guerra de Rusia en Ucrania, ha dejado a las refinerías operativas bajo presión, exacerbando la escasez de combustibles.
En Estados Unidos, que se posiciona como principal proveedor externo de diésel para Europa, los precios domésticos han alcanzado hasta 6,50 dólares por galón en las gasolineras, un aumento que ha afectado negativamente a los agricultores del país. Esta situación ha llevado a Trump a considerar inicialmente la prohibición de las exportaciones de diésel, aunque finalmente decidió enfriar esa amenaza en favor de un enfoque que priorice la estabilidad de los precios en el hogar.
Con el compromiso de los países del G7 y la voluntad de la Administración estadounidense de colaborar en la liberación de reservas de petróleo, se vislumbra un intento por mitigar la presión inflacionaria y asegurar el abastecimiento en medio de una crisis energética global que desafía a varias naciones.
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