Cientos de estudiantes y miembros de organizaciones sociales se reunieron en la Ciudad de México este 2 de octubre para conmemorar el 58º aniversario de la trágica matanza estudiantil ocurrida en 1968 en Tlatelolco. Desde la Plaza de las Tres Culturas, los asistentes marcharon hacia el Zócalo bajo la consigna “¡Ni perdón ni olvido!”, un grito que resuena con fuerza en la memoria colectiva de la nación.
Este año, la marcha no solo reunió a jóvenes, sino también a familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, quienes buscan justicia y visibilidad para su causa. A pesar de las intenciones pacíficas de la mayoría, el evento no estuvo exento de incidentes. Al comienzo de las movilizaciones, un grupo de individuos embozados causó disturbios en la estación Tlatelolco del Metro, rompiendo vidrios y lanzando petardos, aunque las autoridades reportaron que no hubo heridos.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana actuó rápidamente para controlar la situación, retirando objetos peligrosos de algunos de los jóvenes que generaron el caos. A pesar de ello, redes sociales comenzaron a difundir videos de las confrontaciones que involucraron a elementos de seguridad, generando preocupación sobre el uso de la fuerza.
La Oficina de Asuntos Consulares de Estados Unidos emitió una alerta para su personal en la Ciudad de México, advirtiendo sobre la potencial violencia y vandalismo que podrían surgir durante la marcha. Esta medida subraya la atención internacional que generan estas manifestaciones, recordándonos la historia dolorosa que rodea a este día.
La asistencia a la marcha fue significativa, con 8,000 participantes, según informó la secretaria de Gobierno de la capital. En un esfuerzo por asegurar que las actividades transcurrieran sin contratiempos, más de 500 servidores públicos de diversas dependencias se desplegaron a lo largo de la ruta, facilitando el diálogo con los manifestantes y promoviendo un ambiente pacífico.
Durante el evento, se reportaron lesiones menores entre los asistentes, con un total de 18 personas atendidas por el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM). Sin embargo, un adolescente de 17 años sufrió una herida grave como resultado de un artefacto explosivo que portaba, siendo necesario su traslado a un hospital para atención especializada.
Las movilizaciones del 2 de octubre no solo son un recordatorio de los hechos de 1968, sino también un reflejo de las luchas actuales por la justicia y los derechos humanos en México. La historia de lucha y resistencia continúa, reafirmando la necesidad de recordar el pasado mientras se trabaja por un futuro más justo.
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