Una milicia alineada con el Gobierno de Etiopía ha declarado que ha tomado el control total del aeropuerto Alula Aba Nega, ubicado cerca de Mekelle, la capital de Tigray. Este desarrollo se produce en el contexto de un aumento de la actividad militar en la región y la reanudación de combates entre las fuerzas federales y el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), lo que ha provocado la ruptura de relaciones diplomáticas con Eritrea y ha tensionado aún más la situación con Egipto.
La Fuerza de Paz de Tigray publicó un mensaje en redes sociales afirmando que ha ocupado la terminal aérea, situada a unos 10 kilómetros de Mekelle. Sin embargo, estas afirmaciones no han podido ser verificadas de manera independiente, debido a las restricciones de acceso para la prensa y cortes en los servicios de telefonía e internet en el norte del país.
Las fuerzas federales, acompañadas de aliados, han intensificado su ofensiva hacia Mekelle, lanzando ataques por tres ejes distintos. Residentes en la región informaron que las tropas gubernamentales se están acercando a la capital, mientras que una milicia progubernamental afirma haber tomado el control de Milazat, una localidad situada a unos 20 kilómetros al sureste de la ciudad.
El presidente del TPLF, Debretsion Gebremichael, reconoció que las fuerzas federales han ocupado partes de Tigray, aunque advirtió que sus combatientes responderían “a su debido tiempo”. En un video divulgado recientemente, Gebremichael sostuvo que “la guerra es regional y es una guerra para controlar el mar Rojo”.
El actual ciclo de enfrentamientos comenzó el 20 de septiembre, cuando el TPLF, junto a otros seis movimientos armados y políticos, anunció una alianza con el objetivo de desplazar al Gobierno del primer ministro Abiy Ahmed y establecer una administración transitoria inclusiva. Entre los grupos Coaligados se encuentra la milicia Fano, proveniente de la región de Amhara.
Las autoridades en Adís Abeba han acusado a Eritrea de apoyar a esta nueva alianza rebelde, afirmaciones que han sido rechazadas por Asmara. Un comandante de la milicia que opera en Tigray aseguró que soldados eritreos están participando en el conflicto, aunque esta información tampoco ha podido ser confirmada de manera independiente.
Las tensiones diplomáticas entre Etiopía y Eritrea se intensificaron el jueves, cuando el Gobierno etíope expulsó a diez diplomáticos eritreos y clausuró su embajada en Asmara. Esta acción se debió a acusaciones de realizar actividades que amenazaban la seguridad nacional etíope, y los diplomáticos recibieron 48 horas para abandonar el país.
Esta ruptura de relaciones constituye un importante retroceso si se considera el acercamiento entre ambos países en 2018, cuando Abiy Ahmed restableció la relación con Eritrea después de dos décadas de hostilidad. La reapertura de la frontera entonces permitió el reencuentro de familias separadas y contribuyó a que Abiy fuera galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2019.
Vale la pena recordar que durante la guerra de Tigray, entre 2020 y 2022, ambos países lucharon como aliados, con tropas eritreas combatiendo junto al Ejército federal etíope contra el TPLF. Este conflicto culminó en un acuerdo de paz en 2022, tras dejar un saldo devastador, con estimaciones que indican alrededor de 600,000 muertes.
La situación sigue siendo muy tensa y volátil, con un futuro incierto para la región.
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