Bulgaria celebra un hito histórico con la devolución de los restos del zar Samuel, un emblemático líder de la historia búlgara, más de mil años después de su muerte. La ceremonia, que tuvo lugar el 3 de octubre de 2026, marcó la culminación de décadas de negociaciones entre Bulgaria y Grecia, enlazando la restitución de los restos con el regreso de reliquias eclesiásticas griegas que han estado en Sofía desde la Primera Guerra Mundial.
Los restos, que datan del Primer Imperio Búlgaro, fueron transportados desde Salónica a la capital búlgara en un avión militar, escoltado por cazas MiG-29 y F-16 de la Fuerza Aérea de Bulgaria, en un emotivo homenaje que dio inicio al retorno del soberano a su tierra. En tierra, la guardia de honor recibió el féretro, el cual recorrió las calles de Sofía en un vehículo militar descubierto, custodiado por seis soldados y efectivos de la policía motorizada, mientras miles de personas se reunían en la plaza Knyaz Alexander I para rendir tributó a su legado.
La llegada del féretro fue celebrada con el himno nacional y 21 salvas de artillería. Posteriormente, los restos fueron trasladados a la basílica de Santa Sofía, un templo que data del siglo VI, donde fueron colocados en un nuevo sarcófago de mármol blanco, diseñado específicamente para acogerlos. En ese mismo lugar, el patriarca Daniil, líder de la Iglesia ortodoxa búlgara, pronunció una oración, destacando la importancia del retorno de Samuel a su pueblo.
El acto oficial de entrega se llevó a cabo en el Museo de Cultura Bizantina en Salónica, con la presencia del presidente búlgaro Rumen Radev y el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis, quienes firmaron el protocolo de entrega. Ambas naciones se comprometieron a mejorar sus vínculos culturales, extendiendo el deseo de utilizar esta devolución como un símbolo de unidad y cooperación en tiempos modernos.
Con la restitución de los restos del zar Samuel, Bulgaria también devolvió a Grecia 48 objetos eclesiásticos que habían sido retirados durante la Primera Guerra Mundial. Este intercambio forma parte de un esfuerzo para restaurar la confianza y el entendimiento entre ambos países, marcando el comienzo de una nueva etapa en sus relaciones.
La figura de Samuel es emblemática, simbolizando la resistencia búlgara frente al Imperio bizantino a finales del siglo X. Su legado perdura en la historia de la región, y su regreso a Bulgaria no solo representa un acto de redención histórica, sino también una invitación a la convivencia pacífica. Radev enfatizó que, en lugar de dividir, Samuel une a ambos países y nos enseña a trabajar por la paz en un continente europeo interconectado por sus historias compartidas.
Los restos de Samuel, descubiertos en 1965 por el arqueólogo griego Nikolaos Moutsopoulos, habían permanecido en Salónica durante varios años. Ahora, su llegada a Sofía no solo es un acto simbólico de restitución, sino también una celebración de la rica herencia cultural de la región y un paso hacia la reconciliación entre Bulgaria y Grecia.
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