Investigadores han hecho un hallazgo notable en Ecuador al descubrir una nueva especie de rana, conocida como Excidobates perplexus. Esta diminuta criatura, que varía entre 15,1 y 18,3 milímetros de longitud, ha sido descrita como “desconcertante” por su peculiaridad. Su identificación fue anunciada el 7 de agosto de 2026, por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), que destacó las amenazas que enfrenta debido a la minería en la región.
Las dos poblaciones conocidas de esta rana han sido localizadas en la cuenca del río Paute y al norte de la Cordillera del Cóndor, en el sur de Ecuador, un país que se distingue por su asombrosa diversidad biológica, albergando 703 especies de anfibios, posicionándose solo detrás de Colombia y Brasil, cuyos territorios son mucho más extensos.
Pertenece al género Excidobates, un grupo que comprende ranas venenosas cuya diversidad no ha sido completamente explorada. A pesar de compartir la misma especie, las dos poblaciones exhiben variaciones en su coloración. Las ranas de la Cordillera del Cóndor presentan un dorso verde con manchas amarillas irregulares, mientras que las de la otra población son de un negro profundo, adornadas con un patrón escarlata. Esta diferencia de apariencia llevó a los investigadores a conjeturar que podrían tratarse de especies distintas, pero análisis genéticos finalmente confirmaron que son la misma especie.
La elección del nombre “perplexus”, que significa “desconcertante” o “confuso”, refleja la curiosidad que ha suscitado en la comunidad científica. Biólogos y ecólogos temen que esta nueva especie esté en grave peligro, ya que la población situada en la Cordillera del Cóndor se encuentra dentro de grandes concesiones mineras que están diseñadas para la extracción de cobre, oro y molibdeno. Además, estas ranas son objeto de interés en mercados ilegales debido a su atractivo como animales de colección.
Excidobates perplexus habita en bosques bien conservados, donde los árboles alcanzan alturas superiores a los 15 metros. Las raíces de estos árboles constituyen uno de los lugares preferidos por los machos de la especie para emitir su canto, un aspecto vital para su reproducción y comunicación.
Este descubrimiento, que involucra a investigadores de diversas instituciones como la Jungle Dave’s Science Foundation, la Universidad San Francisco de Quito, y la Universidad del Azuay, entre otras, fue documentado en la revista científica Zootaxa, dando un importante paso en la comprensión de la biodiversidad ecuatoriana y la necesidad de proteger sus hábitats.
La situación actual de Excidobates perplexus subraya la urgencia de implementar acciones de conservación efectivas, a medida que la biodiversidad global continúa atravesando desafíos sin precedentes.
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