En un viaje que ha capturado la esencia de la juventud, Hayley Kiyoko, conocida como “Jesús lesbiana” entre sus seguidores, ha transformado sus experiencias personales en arte cinematográfico. De sus veranos adolescentes, llenos de esperas frente al ordenador y anhelos románticos, surgió la inspiración para “Girls Like Girls”, un filme que Kiyoko coescribió y dirigió. La historia refleja su propia vida y el amor no correspondido que la marcó, resonando con una generación que busca representación y autenticidad.
Desde la publicación de su sencillo breakthrough en 2015, que coincidió con la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en EE. UU., Kiyoko ha navegado un camino de autoaceptación. Inicialmente reticente a compartir su identidad gay, ahora considera que su música ha sido un medio de “manifestar confianza”. La letra de “Girls like girls like boys do, nothing new” encapsula su evolución, ofreciendo un aire de esperanza a una comunidad que sigue luchando por su lugar en el mundo.
El desarrollo del filme, cuyo preámbulo se inició con un libro de romance juvenil publicado en 2023, ha sido un testimonio de perseverancia. Kiyoko confiesa que el filme es “una carta de amor” a su yo adolescente, anhelando el tipo de amor que no pudo experimentar en su juventud. En la proyección en Bangkok, donde uno de los personajes principales es interpretado por la actriz local Myra Molloy, Kiyoko enfatizó la importancia de contar una historia que abarca no solo el amor queer, sino también su herencia asiática.
A medida que “Girls Like Girls” llega a las pantallas el 2 de octubre, Kiyoko se enfrenta a un panorama político adverso, con un aumento alarmante de políticas contra la comunidad LGBTQ+ en EE. UU. En un momento donde más de 500 proyectos de leyes anti-LGBTQ+ están siendo considerados en 2026, Kiyoko considera el contexto actual “desgarrador”, aunque sigue firme en su misión de difundir amor y visibilidad.
Mientras la película narra la relación entre Coley y Sonya, Kiyoko también busca representar la aceptación familiar, un tema que rara vez se aborda en historias queer. Ella destaca la necesidad de ver al menos un padre amoroso en pantalla, ofreciendo una visión más esperanzadora a quienes enfrentan realidades difíciles.
Kiyoko, que recientemente se comprometió con la exconcursante de “The Bachelor” Becca Tilley, refleja en su vida personal un momento de sanación. Combinando su trabajo como directora con su carrera musical, planea seguir explorando nuevas narrativas, aunque también enfrenta la pregunta de qué rumbo tomará en su carrera musical.
Este largo camino desde sus días de angustia adolescente hasta su actual ascenso como cineasta y artista revela una conexión profunda entre el arte y la experiencia humana. Kiyoko ha encontrado su hogar en la dirección y la narración, y se muestra lista para continuar haciendo historias que celebren tanto la diversidad como la autenticidad.
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