Más de un año después de la trágica muerte del ciclista Stéphane Calafel durante el BikingMan Maroc, la justicia francesa está investigando si fue abandonado tras sufrir una caída en las montañas del Atlas. Este caso ha resurgido gracias a la atención del periódico Le Parisien, revelando una serie de irregularidades que van desde la falta de apoyo de la organización en el hospital hasta posibles alteraciones en el certificado de defunción.
El ciclista, oriundo del departamento del Var, en el sur de Francia, tenía 56 años y cayó el 14 de septiembre de 2025 en una pista de grava, a aproximadamente 60 kilómetros del inicio de la dura prueba de ultraciclismo de 1.000 kilómetros y 15.000 metros de desnivel positivo. Esta competencia se desarrolla en autonomía total, lo que implica que los participantes no reciben asistencia externa durante las 120 horas que tienen para completarla.
Un transeúnte marroquí encontró al ciclista inconsciente alrededor de las 11:30. A pesar de que un compañero competidor lo colocó en posición lateral de seguridad y activó una baliza de alerta, alarmantemente, no fue un miembro de la organización quien lo acompañó al hospital Arrazi, el principal centro hospitalario universitario de Marrakech.
En el hospital, un espectador marroquí identificado como Samy se presentó y recibió la información de que Calafel necesitaba una operación urgente por un traumatismo craneal. Sin embargo, el hombre tuvo que adelantar 250 euros para cubrir materiales quirúrgicos de su propio bolsillo y se retiró al no saber que Calafel había fallecido al día siguiente.
Mientras tanto, en Francia, la esposa de Calafel, Carole, aguardaba noticias con una versión distinta. Un médico le aseguró que la operación estaba programada, lo que la llevó a viajar a Marruecos con sus dos hijos, únicamente para ser conducida a la morgue al llegar.
Desde entonces, Carole ha estado tratando de reconstruir la cronología de los eventos de esa fatal noche. Sospecha que la organización pudo haber sabido del fallecimiento desde la noche del domingo y no comunicó la información. Además, Le Parisien informó sobre una aparente modificación en el horario del certificado de defunción. A pesar de solicitar reiteradamente el historial médico de su esposo, Carole no ha obtenido respuestas, y al no haberse realizado una autopsia, la causa exacta de la muerte sigue sin determinarse.
En respuesta a estos acontecimientos, Carole presentó una denuncia por omisión de socorro ante la fiscalía de París en diciembre de 2025. La investigación fue trasladada a Grasse, donde los gendarmes de Mougins asumieron el caso. Axel Carion, director del BikingMan, fue citado a declarar, al igual que el responsable del puesto de seguridad, aunque ambos se han negado a hacer comentarios debido al proceso judicial en curso.
A pesar de la gravedad de la situación y de la investigación activa, la carrera BikingMan se celebró en 2026 sin sanciones de ningún tipo. Carion incluso participó como competidor en la edición del evento, que tuvo lugar entre el 26 de abril y el 3 de mayo, con un recorrido que alcanzó hasta 1.019 kilómetros y 16.700 metros de desnivel.
La familia de Calafel continúa buscando justicia durante este turbulento proceso, mientras se realiza la investigación y los ecos del incidente siguen resonando entre los adeptos al ciclismo.
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