La Casa Blanca se encuentra en alerta tras la muerte de una trabajadora del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk, en Siberia, que ha suscitado preocupación sobre un posible brote de peste. Este grave incidente ocurrió el 4 de octubre de 2026, y las autoridades sanitarias rusas no han confirmado si la enfermedad que afectó a la técnica fue efectivamente la peste ni si existe transmisión entre personas.
La fallecida, identificada como Daria Shipilova, de 28 años, fue hospitalizada en Shelekhov con síntomas de neumonía de causa desconocida. Según el organismo sanitario ruso, Rospotrebnadzor, ella ingresó al hospital el 29 de septiembre, pero su condición se agravó, y falleció durante la noche del 1 al 2 de octubre. En un contexto de especulación, se ha informado que la técnica pudo haber roto un tubo de ensayo que contenía el agente causante de la peste neumónica, aunque esta versión no ha sido confirmada.
Las autoridades rusas han tomado medidas preventivas, aislando a 197 personas que tuvieron contacto cercano con Shipilova, incluidos pacientes y personal médico. De estos, más de 100 permanecen bajo observación en hospitales, aunque el gobernador de la región de Irkutsk, Igor Kobzev, ha aclarado que, hasta este momento, las pruebas de laboratorio no han mostrado resultados positivos. Las medidas incluyen restricciones sanitarias en el hospital de Shelekhov y otros establecimientos médicos.
Durante una reunión extraordinaria, la comisión antiepidémica regional abordó este “presunto caso de infección particularmente peligrosa”. Hasta ahora, no se ha implementado un confinamiento general en la ciudad. El exdirector de Rospotrebnadzor ha indicado que, aunque inicial y especulativamente se relacionó la muerte con la peste, la infección probablemente no lo sea, respaldando la idea de que las bajas temperaturas de la región limitarían su propagación.
En los días siguientes a la tragedia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que su administración está monitoreando la situación y evaluando posibles alternativas, en un contexto donde la peste puede ser mortal si no se trata a tiempo. La Organización Mundial de la Salud subraya que, aunque la bacteria Yersinia pestis puede causar enfermedades graves y se transmite por vía respiratoria, la intervención oportuna con antibióticos es eficaz.
Por el momento, el seguimiento de la situación por parte de Estados Unidos no implica que su gobierno haya validado la hipótesis de un brote. La atención se centra en determinar la causa de la muerte de Shipilova y en asegurar la salud de quienes estuvieron en contacto con ella. La incertidumbre continúa, ya que las autoridades rusas no han establecido un diagnóstico concluyente, dejando en suspenso la preocupación de un potencial brote infeccioso en la región de Siberia.
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