En una noche que prometía ser redentora para el fútbol francés, Zinedine Zidane, al mando de su nación, vislumbró un triunfo ante Bélgica en el Stade de France. Con el horizonte de la Nations League, Zidane decidió revolucionar su once inicial, tras un decepcionante empate contra Italia. Merecidamente, premió a debutantes como Restes y Yoro, mientras que otros jugadores como Koundé y Camavinga volvieron al campo, buscando una química más efectiva en el juego.
Desde el primer minuto, Camavinga mostró intenciones de acelerar el ritmo, apoyando a Koné en la creación de oportunidades. Sin embargo, la estrella Ousmane Dembélé no logró brillar como se esperaba, fallando una clara ocasión al disparar desviado desde el área. Al otro lado, Barcola lucía más inspirado, logrando desbordar con éxito a la defensa belga, aunque la efectividad no estaba a la orden del día.
Con el primer tiempo avanzando y Francia generando poco peligro, Lukekbakio reclamó un penalti que hizo eco en las gradas de Saint-Denis. Pero fue el belga Lavia, quien desató los aplausos, al asistir a un explosivo Lukaku para abrir el marcador. La creatividad, pareciera un lujo perdido para el equipo anfitrión, que no logró realizar un tiro hacia puerta antes del descanso.
Sin cambios en el roster al inicio de la segunda parte, Zidane se reunió con Koné y Camavinga, gesticulando con animosidad – un anticipo de que la estrategia debía cambiar. A la hora de juego, Olise, Cherki y Da Cunha fueron llamados a escena, prometiendo un toque fresco y más imaginación en el ataque.
El impacto fue inmediato. En cuestión de minutos, Doué, recién ingresado, logró igualar el marcador. Posteriormente, Olise, con su característico desborde, asistió a Cherki, quien anotó para completar la remontada. Pero Olise no se detuvo ahí; se erigió como la estrella de la noche al marcar dos goles más, ambos asistidos por Doué, para poner su cifra personal en 23 goles en 29 partidos con la selección, destacándose especialmente en esta temporada con 17 tantos en 2026 y 13 desde el Mundial.
Este encuentro no solo marcó una destacada actuación de Olise, sino que enmarcó un nuevo capítulo en la gestión de Zidane al frente del equipo, uno que dejó a los aficionados con una sonrisa, prometiendo noches iluminadas por el talento emergente de su escuadra.
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