Luis de la Fuente se enfrenta a dos grandes desafíos en la actual ventana de selecciones: mantener la racha de victorias y gestionar la carga física de los jugadores para evitar lesiones. Este es un equilibrio delicado que el seleccionador está intentando manejar con precisión.
Desde el inicio, la lista de convocados ha presentado complicaciones. La primera baja significativa fue Pedro Porro, quien no pudo unirse al equipo debido a una lesión en el Tottenham. Su lugar fue ocupado por Iván Fresneda. Durante el calentamiento del partido contra Inglaterra, Eric García también sufrió una lesión y debió regresar a Barcelona para su recuperación. La situación se volvió crítica con la salida de Grimaldo en el calentamiento del Pizjuán. Posteriormente, Nico y Ferran se unieron a la lista de bajas, todos siguiendo la premisa del entrenador de “riesgo cero”. Esto permitió que jugadores como Robin Le Normand, Fran García y Carlos Espí tuvieran la oportunidad de debutar con la selección.
La complejidad de esta situación ha llevado al seleccionador a ser extremadamente cauteloso con la gestión de minutos. De la Fuente ha implementado constantes rotaciones en el equipo titular, de tal manera que no ha repetido alineación en ninguno de los tres partidos disputados en la ventana. Esto ha resultado en la exclusión de jugadores clave como Cubarsí de la lista, además de decisiones audaces como rotar al portero Raya en lugar de Unai Simón.
En sus propias palabras, Luis de la Fuente subrayó la importancia de la salud: “Los partidos hay que ganarlos, pero lo principal es la salud”. Esto refleja su compromiso hacia el bienestar físico de los futbolistas, aún reconociendo que es difícil equilibrar resultados y estado físico. Tras la victoria contra la República Checa, admitió que algunos jugadores podrían sentir el cansancio acumulado.
Uno de los jugadores que ha destacado en esta ventana es Lamine Yamal, quien ha sido el más utilizado, acumulando 203 minutos de juego junto con un impresionante registro de cuatro goles y dos asistencias. Rodri, con 185 minutos, y un grupo de cinco jugadores que han jugado dos partidos completos forman la base del equipo, que ha experimentado una rotación poco común y baja representación de mundialistas, con Laporte como único jugador del último Mundial en el once titular contra la República Checa.
De la Fuente ha establecido una estrategia clara para la competencia, asegurando que ningún jugador exceda los 270 minutos en esta ventana de selecciones, que equivale a aproximadamente tres partidos. El objetivo es maximizar el rendimiento sin comprometer la salud de los futbolistas.
La capacidad para rotar eficazmente sin perder en el camino es lo que ha llevado a Mikel Merino a señalar que la racha actual es histórica, resaltando la dificultad de ganar cada partido, que es una “batalla” constante. Con un próximo encuentro en Split, De la Fuente mantendrá algunos cambios en el equipo, buscando una alineación que recuerde a la final del Mundial en Nueva York. Una victoria podría asegurar a España la clasificación y la lucha por el primer puesto del grupo contra Inglaterra.
Los retos son inmensos, pero la dirección táctica y el enfoque en la salud de los jugadores son componentes clave en este nuevo ciclo de la selección española.
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